
Los autores de la obra teatral
Ambos son químicos laureados: Hoffmann obtuvo el Premio Nobel en 1981, y es un reconocido poeta; Djerassi, descubridor de la píldora anticonceptiva, ha recibido numerosas preseas y honores académicos, y escrito varias novelas.
El comité se decide por el descubrimiento del oxígeno en el último cuarto del siglo XVIII, pero tres candidatos se disputan el galardón: el francés Lavoisier, el inglés Priestley, y el sueco Scheele. En consecuencia, la acción dramática se traslada a 1777 para una imaginaria presentación de los tres ante el rey Gustavo III de Suecia, quien ha de decidir quién es el ganador.
Así, la temporalidad de la pieza alterna entre el 2001 y el año 1777 y las discusiones de los históricos personajes dieciochescos se reflejan y enzarzan en los juicios a favor de uno u otro candidato entre los miembros del comité reciente.
Sin embargo, otra fue la opción de Manuel Ruiz, director del montaje de
Como director, Ruiz prefirió no doblar los papeles y asignarlos a dos elencos distintos, lo que, a mi entender, restó agilidad escénica y atractivo dramático e histriónico a la puesta.
Asimismo, considero que el planteamiento escenográfico presentó una incómoda e impráctica separación del espacio físico, con los miembros del comité colocados en lo alto al fondo, cuando un mismo espacio compartido por un elenco único que doblara los personajes hubiera recalcado la intemporalidad de los problemas éticos que acarrea la investigación científica y esclarecido la vigencia perenne del tema principal de la obra: ¿qué tiene más valor, ser el primero en descubrir o ser el primero en comprender el contexto e importe del descubrimiento?
Aparte, desde el punto de vista dramatúrgico, como pieza teatral
En ese sentido, entre los miembros del comité, destacaron María Chaves y Euclides Hernández; entre los personajes históricos, las jóvenes Kathia Mora y Marion Madrigal.
La ambientación, decorado, vestuario y demás aditamentos escénicos lucieron pasables, pero, al fin de cuentas,