
Sin conocerse, poder explicarse dónde están, ni cómo llegaron allí, tres mujeres despiertan en un aposento vacío, salvo por tres sillas altas y grandes retratos de cada una pintados en la pared.
Regina (Grettel Cedeño), alcaldesa cuarentona, corrupta y mal hablada; Yenisse (Silvia Rojas), modelo vanidosa que ha visto mejores días, y la jovencita María (Adriana Álvarez), empleada doméstica y madre soltera, pronto descubren que la habitación no tiene salida, tampoco logran respuesta a sus llamados, y se preguntan y discuten si acaso no estarán muertas y en la antesala del infierno o del purgatorio o del cielo o quizá del limbo.
Mientras, escuchan por medio de la voz en
También se enteran de que la participación en el certamen consiste en representaciones, dramatizadas por ellas mismas, de los sucesos inmediatos que las condujeron al estudio de televisión y, así, suponen que la premiada podrá volver a la vida.
La circunstancia inicial y alguna que otra alusión de
Curiosamente, aunque está considerado como un drama emblemático de la desolada condición humana que el existencialismo postula, al parecer en un principio Jean-Paul Sartre creyó haber escrito una comedia.
Hará unos 20 años, igualmente en la sala Vargas Calvo, el autor costarricense-mexicano Guillermo Arriaga estrenó la pieza
Pero hasta ahí las coincidencias y si he llamado la pieza de Barrionuevo y Fernández un divertimento es porque el público se divertía durante la función a la que asistí el domingo pasado, pese a las actuaciones estereotipadas, la falta de definición dramática, el argumento confuso, la evolución predecible de los personajes y las situaciones, y el débil intento de hacer crítica al entorno socio-político y a los concursos televisivos, lo que, en el caso de los autores, que son guionistas de programas de televisión, es casi devolver mal por bien.
Respecto a Claudia Barrionuevo y en comparación con obras suyas que he visto y comentado en los últimos años, como