
Poco antes de concluir el montaje de
Con semejante petulancia, los directores de la puesta en escena, el italiano Gabrio Zappelli y el chileno Adolfo Albornoz, hacen escarnio cínico del famoso dramaturgo, premiado con el Nobel de literatura en 1934, después de haber ellos, no “desconstruido”, sino demolido su pieza, una de las más icónicas del teatro europeo del siglo XX.
El mayor de los extraños se introduce como el Padre y lo acompañan la Madre, la Hijastra, el Hijo, el Niño y la Niña. Entre las innúmeras maneras de cobrar vida, explica, la suya fue nacer en la mente de un dramaturgo, pero este dejó el relato inconcluso y condenó a los seis Personajes a errar en búsqueda incesante de consumar su existencia sobre las tablas.
De ese modo, el juego ilusorio planteado por Pirandello cuestiona las formas teatrales e histriónicas convenidas a la vez que deja entrever la paradójica analogía que asemeja la ficción dramática con la realidad vital, la apariencia y el hecho, el individuo inmanente y su personalidad social.
La paradoja golpea al espectador con la fuerza de una revelación cuando, hacia el final, el Padre lanza al Director el desafío existencial máximo: “¿Quién es usted?”
Pues, ¿quiénes somos? ¿Somos auténticos o solo representamos los papeles que nos inculcan desde niños o que los demás esperan de nosotros? ¿Qué en nuestras vidas es “real” y qué es “ficción”? La obra no pretende una respuesta, pero cada espectador estaría llamado a responder a la interrogante.
(Para mayor elucidación, la pieza de Pirandello que se ensaya cuando los Personajes irrumpen se titula
Las transgresiones infligidas por los codirectores a la integridad dramática del autor iban desde la entrada a escena de los Personajes en un automóvil hasta parodias de la serie televisiva
Si estas majaderías codirectorales procuraban el cacareado “efecto de distanciamiento” brechtiano, aparte de molestia, lo que lograron fue estropear la eficacia teatral del sutil distanciamiento pirandelliano, proporcionado por el desarrollo del asunto como si fuera el reflejo del reflejo de un reflejo: el teatro de la vida, visto en el espejo de la vida del teatro, dentro de la representación escénica.
En el montaje de la CNT de