A finales de noviembre del 2009, al inaugurarse Gráfica Génesis como plataforma alternativa, la danza costarricense ganó un espacio que ha sido fundamental para su desarrollo, y especialmente funcionó como una vitrina de la actividad de los grupos independientes.
Fue la obra de Jimmy Ortiz, Gatabrava estrenada en Estados Unidos dos años antes, el primer montaje formal de danza que vimos ahí. Su estreno en Costa Rica fue asumido por un grupo de jóvenes bailarinas, quienes hoy la retoman, al lado de otros colegas, bajo la dirección de Ortiz, precisamente para anunciar el cierre de Gráfica Génesis. Esperemos que dicho cierre, tal vez, sea por poco tiempo.
La premisa con la que nos invitan a este espectáculo es “de la piel a los intestinos”, con el propósito de tocar el tema de la mujer vista desde la alucinación masculina. Recordemos que Ortiz ya había tratado este tema en otras obras como Construc5ción Muje2r (2008).
Gatabrava , en dimensión femenina, es el nuevo título de la obra que conserva lo medular de la versión original, pero en esta oportunidad la ejecución la realizaron 22 bailarines, quienes demostraron convencimiento y expresividad. El vestuario fue revisado por Ana María Moreno y Lucía Rivera, así como la escenografía en la que intervinieron Daysi Servigna y Daniela Watson, junto al autor.

En el recorrido que permite esta obra al lugar y a la temática propuesta, los movimientos se pensaron según el espacio donde se ejecutaron. Fue así como apreciamos en el vestíbulo pequeños episodios en los que la voz tuvo protagonismo; luego, fue la fuerza y grandes desplazamientos de una veintena de mujeres empoderadas de su sensual corporeidad lo que nos mantuvo concentrados, para pasar a ser voyeristas de momentos banales que se transforman en furia.
Una iluminación móvil y casi artesanal propició un ambiente de intimidad para permitirnos observar a mujeres desesperadas por una llamada de un teléfono fijo, o una sensual cocinera, así como una prostituta embarazada. Pero para llegar a lo más profundo, la obra toca el tema del seno familiar y nos insinúa dónde pueden iniciarse muchos de los conflictos que luego tenemos que llevar y tratar de resolver a lo largo de la existencia. Pasar al jardín, bajo un gran aguacero, hace que observemos los convencionalismos sociales, algunos espacios para evadir cosas no deseadas, y también para que los bailarines se muevan bajo la lluvia, hasta el final de una gran violencia.
En este formato, para todos los asistentes es imposible ver la obra desde una misma perspectiva, pero los temas esbozados siguen teniendo vigencia en una sociedad llena de personas que tienen mucho por qué luchar para alcanzar al menos, las mínimas condiciones para poder vivir. Basta con salir de Gráfica Génesis y caminar varias calles de la capital y ver congéneres tirados en las aceras entre la basura y empapados. Y concluyo que la realidad es más fuerte que la ficción.
Finalmente, reconocer a De paso Grupo Escénico la coproducción de Gatabrava en dimensión femenina, para el cierre de un escenario que le permitió a muchos bailarines y coreógrafos crecer.