Japón y Costa Rica están separados por 13.285 kilómetros de distancia y enormes diferencias culturales, pero una exposición en la capital tica acerca a ambos países por medio del arte.
La muestra
La exposición fue organizada por el Museo de Arte Costarricense (MAC) y se inaugura hoy, a las 7 p. m., en dicho espacio.
Cautivado por los contrastes históricos, sociales, culturales entre dos países tan distintos, el artista y curador estadounidense Stephen Johns se entusiasmó con la idea de ponerlos a dialogar en una exposición.
“Durante los últimos 13 años he trabajado de cerca con artistas japoneses y también conozco a muchos creadores ticos. Me pareció muy interesante reunir una selección de artistas ambos países para intercambiar experiencias”, declaró Johns, quien tiene su estudio en Escazú, San José, desde hace tres años.
Johns explicó que la representación nipona se caracteriza por fusionar elementos de su ancestral cultura con lenguajes contemporáneos en obras de gran riqueza visual.
“Muchas obras se nutren de la influencia de la tradición del budismo conocida como Zen y de técnicas pictóricas asiáticas como la pintura Sumi, pero tratan temas que afectan a cualquier sociedad contemporánea”, afirmó el curador.
Así, la artista Kumiko Kuroda exhibe una instalación realizada con pequeñas y coloridas cajas de papel maché que representan a una ciudad invadida por ratas.
Kazuyoshi Morita presenta una serie de pinturas en gran formato que documentan situaciones cotidianas, mientras que Nobuyoshi Kano plasma en sus litografías reflexiones sobre la influencia de las máquinas en el ser humano.
La “sele” artística de Costa Rica reclutó a creadores como Fabio Herrera, Mario Maffioli, Claudio Fantini, Mayra Bonilla, Karla Solano, Édgar Zúñiga y Roberto Lizano.
“Mi obra se llama
“Esta es una práctica que combina música y danza, y forma parte de los rituales del shintoísmo, religión originaria de Japón en la que se rinde culto a entidades espirituales conocidas como
La música, el baile y también las energías positivas y negativas que logra capturar en el ambiente y entre las personas son las fuentes de inspiración que nutrirán la creación artística de Yanagi.
“El chi es una energía espiritual que está presente en todos lo que nos rodea y fluye en la naturaleza. Está dentro de nosotros también y sin el no hay movimiento, n comunicación”, afirmó Yanagi.
El artista dijo que su acción en vivo es una expresión artística de sus sensaciones y percepciones en ese momento.
“El secreto está en ponerse en sintonía con ese chi y luego manifestarlo a través de una obra de arte”, manifestó el artista.