
Todo empieza en un galerón vacío, donde no se vislumbra magia ni escenario ni espacio para el público. Son las 2:30 p. m. y el calor apremia, pero, poco a poco, van llegando los muchachos del Circo Fantazztico al Salón Comunal de Lomas de Cocorí, en San Isidro de El General.
Allí van a hacer un ensayo general antes de partir a una gira por Europa. Los topamos el lunes 26 de agosto, cuando ya los preparativos para montarse en el avión –en algunos casos, por primera vez– estaban más que listos.
El grupo visitará 17 ciudades de Suiza, Francia, Alemania y Austria y dará un total de 30 presentaciones. La gira comenzó el 30 de agosto y finalizará el 27 de setiembre.
A Europa viajarán durante setiembre unos 12 muchachos que han aprendido a hacer piruetas, contorsionismo, malabares, a moverse en un monociclo o, simplemente, a sacarle una sonrisa al público con las técnicas de clown.
Son muchachos y muchachas entre los 10 y los 21 años que encontraron en el circo una nueva forma de ver el mundo, en medio de Lomas de Cocorí, uno de esos barrios que ninguno de los locales le recomendaría visitar a los de afuera.
El salón comunal no tiene espacio para recibir un circo, pero lo cierto es que el circo es donde sea que ellos se junten. Conforme van llegando, el lugar se llena de risas y materiales como bambúes y telas para formar un escenario.

Empiezan a llegar también cuatro músicos que los acompañan con sus canciones en cada presentación.
Hay varios chicos discutiendo piruetas y ensayos previos. Han esperado todo el día para que en el centro el salón comunal –que tiene piso de cemento– pongan unos paneles más suave para practicar los movimientos que harán en su nuevo espectáculo. Cuando terminan de poner los paneles de foam, no hay quien baje a los chicos de ahí.
Dicen que están haciendo calentamiento, pero de lejos se ve como un juego.
“Vamos a ir a hacer una gira para que aprendan más, pero también para divertirnos”, cuenta Carolina Gil, una de las coordinadoras de este grupo.
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El Circo Fantazztico tiene varios grupos para distintas edades, pero esta es la selección mayor, los artistas más maduros del grupo y la tercera generación del circo, conformada por muchachos de Palmital de Rivas, Lomas de Cocorí y otras partes de San Isidro.
Nadie lo sospechaba, pero tiempo atrás algunos pobladores del Valle de El General quisieron darles mejores oportunidades a los niños y niñas de la zona promoviendo los deportes, actividades culturales y mejoras en la educación, pero el proyecto que trascendió y enganchó a los muchachos fue el circo, algo que sonaba como una payasada.
De cerca
Las historias de los muchachos que se unieron a este circo suelen ser similares: jugando fútbol o en la escuela, algún amigo les contó sobre el Circo Fantazztico y les prometió la flexibilidad para hacer acrobacias.

Ese fue el caso de Merlin Noguera, de 18 años, quien hace malabares, acrobacias y teatro desde hace tres años. Algunos amigos empezaron a “entrenar” con el circo y, poco a poco, le fue tomando gusto a las piruetas.
En los paneles, Merlin se encarga de alzar a su compañera Valeria Elizondo, de 21 años, una artista de telas y acróbata que ya tiene seis años en el circo.
Merlin viajó antes con el circo y estas salidas del país han motivado a una nueva generación para que se una. Las prácticas solían ser en una cancha de fútbol 5 de la zona o bien en San Gerardo de Rivas, una zona que colinda con el cerro Chirripó.
Los muchachos aprenden piruetas, a bailar, a hacer teatro, acrobacias y danza, pero también aprenden de confianza hacia los otros, respeto y tolerancia.
“Este es un proyecto grande pero, a la vez, pequeñito. Es circo social, tratamos de llegar a la gente y tenemos ocho grupos diferentes. Aquí en Cocorí, hemos tenido entrenamientos con 60 niños y niñas; siempre varían”, explica Carolina Gil.
Apoyo
Fue en el 2002 cuando las clases de circo se establecieron y se formó como uno de los proyectos de la Asociación Vida Nueva. Esta organización se encarga de traer voluntarios y expertos a Pérez Zeledón para atender las necesidades de los jóvenes de la comunidad y, al mismo tiempo, generan un intercambio cultural.

Cuando llegamos al salón comunal nos llamó la atención ver a un grupo de muchachos suizos preparando el escenario para el último ensayo y la última presentación que harían los del Circo Fantazztico antes de irse de viaje.
Quienes armaban los escenarios se sentaban encima de los hombros de otros y se equilibraban para terminar de acomodar las telas y bases del espacio: hacían piruetas mientras venían los trucos profesionales. Todos ellos sabían lo que había que hacer para darle el toque final a la escenografía. O tal vez no sabían, pero esto es un circo y lo que no se sabe, se puede inventar.
Algo así ocurrió con la fundación Vida Nueva. La motivación del entonces presidente de la asociación, el austriaco Roland Spendlingwimmer, fue la que creó los puentes con Europa para potenciar esta iniciativa de circo social.
En un inicio, solo tenían la idea de uno de los voluntarios, pero se fue corriendo la voz entre los muchachos de que había chance para hacer algo diferente.
“Había clubes de fútbol o de otras artes, pero, cuando se empezaron a hacer prácticas de circo, los muchachos empezaron a responder más. Tuvo su pegue inmediato”, explicó Carolina Gil.

El circo iba visitando distintos centros infantiles, incluso albergues del PANI y así fue consiguiendo más adeptos.
Después de algunos años de prácticas, un grupo de jóvenes quiso enseriarse con el tema y formar un grupo formal, una selección con los mejores.
“Íbamos de puerta en puerta contándole a las familias qué era lo que se hacía en los grupos, cómo funcionaba y así, poco a poco, se fueron sumando muchachos. No fue rápido, pero el proyecto ya despegó”, explicó Carolina Gil.
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Así nació el Circo Fantazztico, que hoy es impulsado con el trabajo de voluntarios ticos y extranjeros con fondos de la organización suiza Eco Solidar. Es gracias a estos recursos que la tercera generación del circo tiene instructores, gasolina para impulsar la colorida microbús en la que visitan comunidades y presupuesto para hacer su octava gira por Europa.
Viene lo mejor
El lunes que visitamos Pérez Zeledón, los 12 muchachos que conforman Circo Fantazztico ensayaron el espectáculo que presentarán en Europa. La obra se llama Rondoland y está dedicada a don Roland Spendlingwimmer.

Por lo que logramos ver, la obra trata sobre protestas estudiantiles y distintos movimientos sociales. Uno de los personajes lee el periódico al mismo tiempo que se escuchan discursos de Donald Trump o noticias sobre los incendios en el Amazonas.
Nos topamos con piruetas de parte de todos los muchachos, quienes, con fuerza, se sostenían en los hombros de otros para luego dejarse caer con toda confianza. Incluso Axel, el más joven del grupo, se lucía haciendo maromas.
Todo esto era acompañado por la música en vivo de cuatro jóvenes de la zona, que pasaba de la psicodelia circense a la cumbia, según el acto.
Esa noche, el Circo Fantazztico presentaría en el Salón de Lomas de Cocorí su obra y, si por la víspera se saca el día, la generación que se fue a representar al país en Europa tiene todo para seguir encantando a los extranjeros.
Keivin Benavides: Talento de exportación
Si bien los viajes y giras motivan a los muchachos a unirse al circo, recientemente hay un nuevo motivo para incorporarse. Se trata del caso de Keivin Benavides, uno de los egresados del circo, quien ganó una beca para estudiar circo profesionalmente en la Escuela Superior de Artes Circenses (ESAC) en Bruselas, Bélgica.
A Keivin lo conocimos en el Salón Comunal de Lomas de Cocorí el día de su cumpleaños número 23, mientras ayudaba a los más pequeños a practicar algunos movimientos.
En el 2009, el Circo Fantazztico llegó a Lomas –donde él siempre ha vivido con su familia– con toda su parafernalia: acróbatas, música en vivo y, lo más importante, ganas de compartir todo ese conocimiento.

“La idea era motivar a todos los niños, que en vez de que anduvieran fumando se les pudiera incentivar a hacer algo nuevo en el barrio”, explicó.
Benavides se unió y se destacó por aprender rápido lo que había que saber para ser un buen artista. Empezó a entrenar y partió con el grupo a una gira por Europa de 50 presentaciones.
El viaje incluía encuentros con escuelas circenses de Europa y así fue como se plantó la semilla para que él quisiera seguir aprendiendo en Pérez, pero luego estudiar en Europa con los mejores.
“Para nosotros es motivo de orgullo porque él salió de esta escuela y compitió entre 200 candidatos que habían tenido algún tipo de formación allá en Europa”, comentó Carolina Gil.
“De los 19 que quedaron, él es el único que no fue a prepararse en una escuela de circo, sino que aprendió aquí en Pérez y ahora entró directo a una escuela profesional”, agregó.
Keivin tendrá que hacer un curso intensivo de francés para entenderse con sus profesores y compañeros durante los tres años que dure su carrera.

Cuando se trata de circo, Keivin hace de todo un poco, pero se especializa en acrobacia, danza y malabares, como pudimos comprobarlo en la visita a Lomas de Cocorí. Mientras Keivin hacía malabares, chiquillos como Axel Picado (10 años) lo observaban de lejos, con respeto.
Además de ser una compañía artística, el Circo Fantazztico es un espacio de intercambio de conocimientos y de motivación para los muchachos. Keivin coincide.
“Estos proyectos son demasiado importantes para crecer como persona. Veo a la nueva generación y me siento muy feliz porque tienen una motivación en sus vidas y van a aprender a apreciar el arte por sobre otras cosas”, contó.
