Venecia, Italia. El antiguo carnaval de Venecia terminó ayer entre música, luces y máscaras, tras 11 días de actividades organizadas en conmemoración de una tradición centenaria traída a la actualidad.
Ayer también finalizaron otros carnavales mundialmente reconocidos, como el de Rio de Janeiro, en Brasil, o el del Mardi Gras, en Nueva Orleans, con sus tradicionales desfiles.
Aunque los primeros indicios de la existencia del carnaval veneciano datan del siglo XII, el festival que se celebra anualmente en esta ciudad al norte de Italia resalta por la costumbre de lucir trajes y máscaras del siglo XVIII. En esta época, las personas celebraban grandes fiestas con máscara y manjares antes de iniciar el período de la Cuaresma cristiana, caracterizada por penitencias y sacrificios.
Muchos delitos se cometieron, pues con los trajes se ocultaba la verdadera identidad de las personas, por lo que las autoridades decidieron en 1797 prohibir su uso. Sin embargo, los festejos se reinstauraron en 1979, tras la presión de ciudadanos e instituciones venecianas.
Hoy, el carnaval es un festejo popular en el que unos visten trajes antiguos como la bauta , con su máscara blanca, o la gnaga , con su máscara en forma de gato, y otros prefieren agregar un toque original y fabricar su propio traje, inspirados en personajes de fábulas, películas o en su propia fantasía.
Múltiples sensaciones. La edición del 2010 del carnaval se denominó “Venezia Sensation”, a raíz de una iniciativa que pretende acercar a las personas a los distintos distritos de la ciudad.
“El carnaval de Venecia del 2010 fue exitoso tanto por el contenido de los espectáculos como por la cantidad de eventos propuestos, bajo una clara línea artística”, afirmó el síndico de Venecia, Massimo Cacciari.
Este hilo conductor era el de los sentidos humanos. El gusto, el tacto, el olfato, el oído y la vista – y también la mente– fueron la base de las actividades organizadas, cada una de ellas en un distrito diferente de la ciudad.
Por ejemplo, el llamado distrito de San Marco era el lugar de la mente, donde se efectuaron algunos eventos típicos como el “Vuelo del Ángel”, en el que una muchacha desciende colgada de una cuerda sobre la plaza de San Marco, o bien la fiesta de “Las Marías”, un concurso de belleza con traje tradicional entre las doce muchachas que, en la antigua tradición, eran las candidatas a tener el patrocinio de la autoridad veneciana en su dote de matrimonio.
Otra de las atracciones de este año fue el “carnaval en la oscuridad”, organizado por el Instituto de Ciegos de Milán.
Esta actividad, ubicada en el distrito encargado del tacto, consistía en un recorrido por un laberinto en completa oscuridad guiado por no videntes.
Por otra parte, la Bienal de Venecia organizó talleres con niños en el llamado Jardín de la Creatividad, en los cuales utilizaban materiales de reciclaje para crear sus trajes.
El último día del carnaval, varios de ellos desfilaron hasta la plaza de San Marco con sus trajes puestos, en señal de que es posible festejar de un modo original, aun con lo que se tiene en casa.