
La ciudad de Alajuela, la segunda cabecera de provincia más poblada de Costa Rica, tiene un valioso centro histórico que ahora puede ser recorrido y admirado con mayor comodidad como consecuencia de la construcción de una serie de bulevares.
Aunque no están completamente terminadas, las calles y aceras remozadas rescatan el paisaje urbano de la “ciudad de los mangos”.
A diferencia de los bulevares de San José, por los de Alajuela circulan tanto personas como automóviles, pero vecinos consultados concuerdan en que la ampliación de las aceras hace más cómodo y tranquilo el tránsito por la ciudad.
A pesar de las mejoras, el tendido eléctrico aéreo sigue afectando la vista completa de las edificaciones, y algunos ciudadanos utilizan las zonas peatonales como parqueo; y los comerciantes, como zona de descarga, según confirmó un equipo de La Nación el pasado miércoles.
Historia. El mismo parque Central de Alajuela, con sus característicos mangos incluidos, es patrimonio nacional y el área de interacción social por excelencia.
La catedral de Alajuela está en su costado este. Su interior original ha sido alterado notablemente, pero su cúpula y fachada siguen siendo referentes en la historia arquitectónica del país.
Entre el parque y la iglesia, un monumento del escultor Édgar Zúñiga recuerda al obispo Esteban Lorenzo Tristán, quien ofició una misa el 12 de octubre de 1782 para fundar la ciudad, conocida entonces como Villa Hermosa.
Al norte del parque, se encuentran la iglesia metodista El Mesías y el antiguo cuartel.
En la esquina noroeste, donde hoy se localiza la Municipalidad, una placa recuerda el sitio en que el dictador Tomás Guardia (muerto en Alajuela) constituyó el precepto constitucional de que “la vida humana es inviolable”.
Justo al lado, la antigua Gobernación se levanta donde por años estuvo el gobierno local alajuelense. Los cielos rasos de esta actual Casa de la Cultura están siendo restaurados.
En la esquina suroeste del parque, el Instituto de Alajuela sigue en pie recordando que, junto al Colegio de Señoritas en San José y el cartaginés San Luis Gonzaga, es uno de los símbolos de la educación costarricense.
Su salón de actos es ahora el Teatro Municipal, y su entrada apenas es separada por una calle del monumento al héroe nacional Juan Santamaría. Colaboró Francisco Barrantes