
Nandayure Motivados por su fe católica, los artesanos Héctor Quirós Baltodano y Héctor Quirós Rojas, vecinos de San Francisco de Coyote (cantón de Nandayure, Guanacaste), tallaron una magnifica imagen de Cristo resucitado.
La gigantesca obra, de 2,4 metros de alto, fue donada por sus creadores a la iglesia de la localidad, “en agradecimiento a Dios por tantos favores concedidos”.
Los Quirós, padre e hijo, son artesanos empíricos ya que no cuentan con formación académica en el campo de la escultura.
“Se puede decir, en buen guanacasteco, que somos a pura hacha y machete; todo nos lo da Dios”, dijo Quirós Baltodano. Él y su hijo confirman el dicho popular de que, “en Guanacaste, el talento es peste”.
La escultura fue confeccionada a mano con el único apoyo de herramientas como la motosierra, el serrucho, limas y martillo.
Además, se talló en una sola pieza a partir de la raíz y el tronco de un árbol de mora. Tanto las manos como la paloma (sobre la cabeza del Cristo) se elaboraron a partir de ramas del mismo árbol de mora.
Según ambos artesanos, la obra es “invaluable”, no tanto por las 400 horas de arduo trabajo invertido, sino porque padre e hijo están convencidos de que fueron “inspirados por Dios”.