El artista costarricense Édgar León es un acumulador compulsivo de objetos, pero también de conocimientos, ideas e imágenes.
En su más reciente exposición, Protocolos, defiende la tesis de que nuestra realidad está compuesta de miles de fragmentos que están interconectados y son interdependientes entre sí.
La muestra se exhibe en la sede de la fundación TEOR/éTica, en barrio Amón, San José, y reúne pinturas, fotos, arte-objeto e instalaciones realizadas entre 1996 y 2011.
Según explicó el curador de la exposición, Joaquín Rodríguez del Paso, la idea central que desarrolla el artista es la relación que existe entre las partes y la totalidad.
“Édgar León crea tejidos de cosas que luego conecta de manera visual como si fuera un rompecabezas. Sin embargo, le corresponde al espectador amarrar ese montón de fragmentos para crear su propia realidad”, opinó el experto.
De acuerdo con Rodríguez, la propuesta de León también plantea críticas y cuestionamientos a aspectos específicos como el mercado del arte y el concepto de “patria” o “nación”.
Debate visual. El artista dedica una de las salas a la pintura.
Ahí exhibe una serie de banderas de lino con vivos colores que tienen palabras escritas en francés como vie (vida), mort (muerte), rien (nada) y fin (fin).
Las palabras pintadas sobre las telas siguen una secuencia y se complementan con tres pinturas: una es un lienzo en blanco; las otras dos fueron realizadas con polvo y se lee: “Pintura” y “Estética”.
“El arte contemporáneo se ha replanteado el concepto de pintura y no podemos pretender que lo que se consideraba pinturas en el siglo XIX sea idéntico a la pintura del siglo XXI”, opinó el artista.
Otro de los temas recurrentes en su propuesta es la definición de lo que es la identidad costarricense y la visión idealizada de la patria.
Una pared pintada de negro recibe al espectador con dos portadas diferentes del periódico La Nación , ambas publicadas el 14 de agosto de 1996, sobre el conflicto entre el Gobierno y los muelleros de Limón.
“No se me puede olvidar ese día pues me sorprendió mucho que periódico que lidera la opinión en Costa Rica publicara dos versiones distintas: una para Limón y otra para San José. Es una reflexión sobre la realidad fragmentada que nos ofrecen los medios de comunicación”.
Consultado al respecto, el jefe de Información de La Nación Víctor Hugo Murillo explicó que la existencia de dos versiones de la portada se debió a que la información última sobre la paralización de los muelles (portada que circuló en la Gran Área Metropolitana ) se generó muy tarde, cuando ya se había cerrado la edición de ese día. Cierta cantidad de ejemplares ya se habían impreso cuando se hizo el cambio, por lo que esos periódicos – que generalmente se despachan y circulan en zonas alejadas– no consignaron la nueva situación.
Otra de las piezas de esa sala es una urna en la que se guarda una moneda de oro de ¢1, la cual data de 1948, año cuando se fundó la Segunda República.
La muestra se exhibe hasta el 18 de junio en TEOR/éTica, sita 400 metros al norte del quiosco del parque Morazán.