
Ayer en la mañana, en medio de un emotivo acto en el que políticos, diplomáticos y adolescentes se turnaron la palabra, se develó el monumento a Ana Frank en la esquina suroeste de la catedral, sobre el bulevar paseo Unión Europea.
La estatua representa a una tristemente célebre niña judía que, tras haber vivido cuatro años en un desván en Amsterdam escondida de los nazis, murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen meses antes del fin de la Segunda Guerra Mundial.
La escultura de Ana Frank fue hecha en bronce por el holandés Joep Coppens, especialmente para ser instalada en la capital costarricense. El artista decidió retratar a la niña de pie, maniatada y mirando hacia el horizonte,
“Aquí podrán admirarla miles de personas que diariamente recorren la ciudad y que, más allá de la belleza de la pieza, recordarán el nombre y el legado de Ana Frank”, expresó Johnny Araya, alcalde de San José, antes de descubrir el monumento, que mide poco menos de un metro y está erguido sobre un gran pedestal de mármol.
“El diario en el que Ana Frank describió su encierro, sus temores y sus sueños es maravilloso. Nadie puede leerlo sin emocionarse y todos deberíamos leerlo”, dijo Josué Calvo, de 13 años, quien se encargó de presentar a Ana Frank a los transeúntes y con sus palabras se ganó una ovación.
Poco después, otras dos adolescentes, Yael Gabriel y Tali Grunhaus, leyeron a dúo poemas escritos por jóvenes judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
Así, el acto oficial de develación del monumento, que coincidió con el sexagésimo aniversario de la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, estuvo cargado de emociones.
“Ana, durante su cautiverio, escribió : ‘Mi sueño es la libertad’. Un sueño que, como vemos, se renueva en cada joven; un anhelo que compartimos todos los que abogamos por el fin de la discriminación que siguen padeciendo aún niñas y niños, hombres y mujeres por su género, credo, ideales o nacionalidad”, expresó Matthijs van Bonzel, embajador de Holanda, país que donó la estatua.
El monumento a Ana Frank es el primero que se instala en el bulevar de la avenida 4, donde en los próximos meses se colocarán varias esculturas donadas por cada país de la Unión Europea.