Veintisiete de las 60 vacas del Cow Parade , ofrecidas durante la segunda subasta –el miércoles en la noche–, encontraron dueño y permitieron la recaudación de $65.000 para obras benéficas.
El remate fue una actividad abierta al público, aunque la concurrencia no fue muy numerosa; probablemente por culpa del aguacero que esa noche cayó sobre el área metropolitana.
La subasta, programada para las 6 p. m. en el centro comercial Multiplaza, en Guachipelín, Escazú, se inició una hora después.
Todos podían ver el remate, pero solo quienes pagaron $50 por participar en la puja tenían derecho a adquirir una o varias de las 60 esculturas en venta.
A las 7:03 p. m., el subastador Leonardo Araya presentó a los posibles compradores la primera escultura de la noche: Vaca on the go , de la artista María Jimena Navarro, con un precio base de $1.500.
El comprador final pagó $1.700 por esta colorida vaquita cuyo motivo está dedicado a los niños.
Pasarela vacuna. El remate transcurrió sin mayores sobresaltos aunque el bullicio de unos niños que se divertían en la zona de juegos competía con la voz de Araya.
Gritos y aplausos rompían ocasionalmente la monotonía cuando dos o más compradores contraponían sus ofertas.
Ese fue el caso de la escultura más cara de la noche: la Vacurbana, del artista Guillermo Porras, que tenía un precio de salida de $2.500 y se vendió en $4.600 luego de un reñido intercambio de ofertas.
Henry Abrahams, propietario de la galería Arte Hoy –en Plaza Tabris, Escazú– es el nuevo dueño de la cotizada vaca.
“Si hubiera costado $10.000 los hubiera pagado, pues es una obra muy valiosa por el mensaje que representa y la calidad artística y humana de Guillermo Porras . El Cow Parade fue un evento que le dio a San José nueva alegría”, opinó el galerista.
Abrahams expresó que adquirió la vaca para exhibirla dondequiera que se le solicite. “Inicialmente se va a exponer en la galería, pero la idea es llevarla a otros espacios como escuelas alejadas en donde usualmente no llega el arte”.
Otros compradores fueron a la subasta con una o más esculturas en la mira. Tal fue el caso del empresario Carlos Abreu, presidente de las heladerías Pops. Al llegar el intermedio, Abreu había pagado $1.500 por la vaca Unión de dos almas desnudas .
Al ser consultado por La Nación en ese momento, confirmó su interés en tres vacas más que al final de la subasta terminaron en sus manos. “Todavía no sé dónde voy a colocar las vacas, dependiendo del motivo que tengan las puedo ubicar en mi casa o en alguna de las heladerías. Lo más importante es haber podido contribuir a una causa benéfica”, comentó el empresario.
El 70% de l dinero recaudado será para la Fundación para el Desarrollo del Hospital de Niños, la Asociación Obras del Espíritu Santo, Fundavia y Hogares Crea.