
La relación entre Camilla, reina consorte del Reino Unido, y Kate Middleton, princesa de Gales, enfrentó un deterioro significativo que, según versiones publicadas por el sitio Radar, alcanzó un nivel en el que ambas evitan permanecer juntas en un mismo espacio.
De acuerdo con esas informaciones, el conflicto interno en la Familia Real británica se intensificó en los últimos meses y tomó mayor relevancia tras un episodio ocurrido durante una visita de Estado del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al Reino Unido, en setiembre de 2025.
Durante esa actividad oficial, observadores señalaron que Kate Middleton atrajo una atención pública mayor que la reina consorte. Esa situación generó incomodidad en Camilla, de 78 años, quien, según las fuentes citadas, mostró molestia al sentirse desplazada frente a la princesa de Gales, de 43 años.
Las versiones indicaron que Camilla reaccionó con disgusto ante la creciente imagen pública de Kate como futura reina consorte, incluso mientras ella aún ostenta el cargo. También trascendió que la reina consorte mostró incomodidad al compartir conversaciones con Melania Trump, esposa de Donald Trump, en presencia de Kate.
Aunque algunos testigos minimizaron el episodio, otros lo identificaron como un punto de quiebre en una tensión acumulada entre ambas figuras de la monarquía.
El distanciamiento se profundizó posteriormente con la situación del ex príncipe Andrew y su exesposa Sarah Ferguson, quienes perdieron sus últimos privilegios reales y debieron abandonar la residencia de Royal Lodge debido a su vínculo con Jeffrey Epstein.
Según los rumores citados por el medio, el príncipe William y Kate Middleton influyeron de forma decisiva en la determinación de alejar definitivamente a Andrew del núcleo activo de la realeza. Las fuentes señalaron que la princesa de Gales expresó una fuerte incomodidad ante la posibilidad de vivir cerca de Andrew y Ferguson, por los riesgos que esto implicaba para su imagen pública.
Esa postura llevó a William a mantener una posición firme sobre la salida de su tío de la residencia real. De acuerdo con los informantes, Kate respaldó a su esposo durante meses de conversaciones internas, lo que aumentó su desgaste emocional y redujo su disposición para manejar tensiones con Camilla.
Desde la perspectiva de la reina consorte, el matrimonio de los príncipes de Gales habría sobrepasado límites al impulsar una decisión que, según ella, redujo su autoridad y la del rey Charles III.

Las fuentes aseguraron que Camilla interpretó esa actuación como un intento de control y una exclusión de procesos clave dentro de la monarquía. En contraste, desde el entorno de Kate se sostuvo que las acusaciones carecen de fundamento y que la prioridad del matrimonio siempre fue la seguridad institucional de la monarquía y la protección de sus hijos.
Pese a esas explicaciones, la reina consorte mantendría un sentimiento de resentimiento, convencida de que su posición se debilitó. Informantes señalaron que, aunque el rey Charles III le aseguró un rol central en las grandes decisiones, Camilla percibe que los príncipes de Gales asumen un control creciente.
Con ninguna de las partes dispuesta a ceder, empleados del palacio consideran que la situación entró en una fase delicada. Según las versiones, cada encuentro entre ambas figuras genera un ambiente tenso que resulta evidente para quienes las rodean.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
