A partir del 25 de enero, Costa Rica contará con su propio “Camino de Santiago de Compostela”. En el cantón de Mora, San José, se inaugurará Camino a las Ermitas Victorianas, una ruta de peregrinación compuesta por cinco etapas.
La espiritual ruta invita a recorrer las antiguas ermitas del cantón, joyas patrimoniales que han resistido el paso del tiempo y conservan la esencia espiritual y arquitectónica de una época.
Esta iniciativa, organizada por Operadora Caminantes Aventureros, con el respaldo de la Cámara de Turismo de Mora, nace inspirada en los grandes caminos de peregrinación del mundo.
Según explicó Víctor Vargas, organizador del proyecto, “Santiago de Compostela es un camino donde la gente peregrina; esa es nuestra idea, que la gente pueda hacer el Camino a las Ermitas Victorianas de esa manera, pero también como una actividad deportiva”.
El recorrido estará dividido en cinco etapas con distintos niveles de dificultad, desde principiante hasta intermedio. Tras la inauguración de la primera etapa, el grupo continuará cada 22 días con las siguientes.
En cada tramo se visitarán dos ermitas, y quienes participen contarán con transporte de ida y vuelta desde Ciudad Colón, además de un pasaporte con información histórica y cultural de cada templo, rutas detalladas y espacio para sus sellos de peregrino.
El costo de participación inicia en ¢13.500 e incluye, además, una contribución para la conservación de cada ermita.
Vargas destacó que, una vez abierta oficialmente la ruta, los caminantes también podrán recorrerla por su cuenta, encontrando a su paso comunidades listas para brindar hospedaje, alimentos y hospitalidad. “Nuestro principal objetivo es fortalecer el turismo y la economía del cantón”, agregó.
Las etapas del recorrido
- Etapa I: Balsilla – Llano Grande
- Etapa II: Llano Grande – Picagres – Piedras Negras
- Etapa III: Piedras Negras – El Rodeo
- Etapa IV: El Rodeo – Jaris
- Etapa V: Jaris – Corralar

“Nuestro público meta son fotógrafos —porque la luz y las texturas son increíbles—, también amantes de la historia costarricense y grupos de amigos que buscan un fin de semana diferente, lejos del centro comercial y cerca de la raíz costarricense. Al llevar grupos a estas zonas, activamos la economía local contratando y consumiendo sus productos”, explicó Vargas.
Los caminantes contarán con guía, baquiano y asistencia en caso de lesiones. Los desayunos y almuerzos, preparados por las comunidades locales, tendrán precios accesibles entre ¢2.000 y ¢3.500.
“Anteriormente hemos realizado caminatas, pero no continuas; esta será la primera vez que hagamos el recorrido completo y en el que contamos con un pasaporte hecho en España”, añadió Vargas, subrayando además que la ruta sigue antiguos senderos que en antaño comunicaban los distritos del cantón.
El sueño de Vargas es que el proyecto crezca hasta alcanzar reconocimiento nacional e internacional.
“Además, al visitar las ermitas, visibilizamos su importancia que tienen. Lo que se conoce y se visita, se cuida. Estamos ayudando a preservar este patrimonio para las futuras generaciones. Camino a las Ermitas Victorianas no es solo un tour, es un viaje en el tiempo a paso de caminante”, manifestó.
Sergio Núñez, presidente de la Cámara de Turismo de Mora, coincidió en que este nuevo camino es una oportunidad para redescubrir el cantón: “La idea es arrancar ahora para que en el futuro se haga un encadenamiento económico y turístico en el cantón, pero bajo una ruta arquitectónica y turística”, señaló.
Los cupos para la inauguración son limitados. Las personas interesadas en vivir esta experiencia pueden reservar su espacio al 8821-4738. Además, quienes deseen realizar la ruta en carro o bicicleta también podrán hacerlo, colaborando con una cuota de ¢1.000 para ingresar a cada templo y ayudar así a su conservación.
¿De dónde surgieron estas ermitas?
Entre 1870 y 1920, Mora fue escenario de tensiones entre el Estado Liberal y la Iglesia Católica. De esa época surgieron varias ermitas de estilo victoriano, inspiradas en la arquitectura británica del siglo XIX.
Construyendo las ermitas, la iglesia buscó fortalecer su arraigo popular, construyendo templos en áreas dispersas para mantener la devoción.
Actualmente se conservan siete de estas ermitas: Piedras Negras, Picagres, Balsilla, El Rodeo, Llano Grande, Jaris y Corralar, seis de ellas declaradas Patrimonio Arquitectónico Nacional.
Su diseño, con picos y campanarios neogóticos que se elevan hacia el cielo, simboliza —en palabras de los constructores de la época— el anhelo de “encontrarnos allá arriba con Dios”.
Estas edificaciones, más que templos, son testigos silenciosos de la fe, la resiliencia y la identidad costarricense.
Para Vargas, su proyecto busca fomentar una conexión íntima con la naturaleza, aprovechando paisajes que invitan a caminar despacio, a escuchar los sonidos del bosque y a redescubrir el silencio.
Más que una aventura, esta experiencia invita a mirar hacia adentro y hacia atrás, honrando las raíces culturales y espirituales del país, mientras se camina —paso a paso— entre la historia, la naturaleza y la fe.










