
La cineasta taiwanesa Shih-Ching Tsou, colaboradora clave de Sean Baker, debutó como directora con La chica zurda, un retrato íntimo de una familia encabezada por mujeres. La película llegó a Netflix tras su paso por Cannes y festivales europeos.
Shih-Ching Tsou nació en Taipéi y tiene 54 años. No planeó una carrera en el cine. Estudió Comunicación en The New School, en Nueva York, gracias a una beca. Allí conoció a Sean Baker, con quien comparte mes y año de nacimiento. Ese encuentro definió su camino profesional.
Desde entonces, Tsou codirigió, produjo y escribió junto a Baker. También participó en múltiples áreas técnicas. Su debut como directora en solitario ocurrió con La chica zurda, una historia centrada en tres mujeres de una misma familia. Baker coescribió y montó la película.
La trama sigue a una madre con dos hijas. El padre está ausente. La mujer sostiene el hogar con un puesto de comidas en un mercado nocturno de Taipéi. La cámara acompaña la vida cotidiana hasta revelar secretos familiares hacia el final.
La idea nació de una experiencia personal. Tsou recordó que su abuelo le pidió no usar la mano izquierda porque podía traer una maldición. Ese episodio marcó su infancia. En la película, la niña protagonista es zurda y transforma esa advertencia en un acto de rebeldía.
El proyecto enfrentó obstáculos. Tsou y Baker recorrieron mercados de Taipéi para definir locaciones. No lograron financiamiento. Ambos regresaron a Nueva York. La historia quedó archivada durante casi 20 años.
Durante ese tiempo, la dupla codirigió Take Out en 2004. La película se rodó con un presupuesto cercano a €3.000. Luego, Tsou se convirtió en pieza clave del equipo de Baker en producciones posteriores. El éxito de él no impulsó de inmediato el proyecto de ella.
El contexto cambió tras el impacto de The Florida Project y el reconocimiento internacional al cine asiático en los premios Oscar. Un inversionista mostró interés en el guion. La condición fue obtener apoyos de Taiwán. Así se concretó el rodaje.
La chica zurda se estrenó en la Semana de la Crítica de Cannes y llegó a festivales como la Seminci de Valladolid. Allí se presentó antes de su estreno comercial en España.
La maternidad influyó en la mirada de Tsou. La directora planteó la historia desde la experiencia femenina. La narración adopta el punto de vista de la niña, con una cámara a su altura y a su ritmo. Esa decisión generó debates internos durante el rodaje.
La película se filmó con teléfonos móviles iPhone, como otras obras asociadas a Baker. Esta elección facilitó un rodaje discreto en espacios concurridos. El equipo se mezcló con los compradores del mercado nocturno sin llamar la atención.
Tsou explicó que el uso de celulares permitió una relación más natural con actores jóvenes y una mayor agilidad técnica. El enfoque visual cambió a lo largo del metraje para reflejar la evolución de los personajes.
La directora afirmó que no existe una influencia unilateral entre ella y Baker. Ambos comparten una misma visión del cine y del relato humano que desean construir.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
