“Los sueños parecen reales cuando estamos en ellos. Es solo cuando despertamos que nos damos cuenta de que hay algo raro”.
Así explica el protagonista del filme Inception ( El Origen ), Dom Cobb (Leonardo DiCaprio), la falsa realidad de los sueños, en una escena de la película mientras habla con Ariadne (Ellen Page).
Bajo la premisa de que es posible compartir los sueños, los personajes de la cinta deben crear un “mundo paralelo”, que resulte semejante a la realidad de la persona a quien deberán engañar, para extraer o implantar la idea. Engañar, porque esta no debe darse cuenta de que está en un sueño: todo debe ser muy real.
Ariadne, la arquitecta que construye esos mundos, los crea bajo la forma de laberintos, en los cuales cualquier cosa es posible. Paradojas como la escalera tractariana (una escalera que no tiene principio ni final), doblar una calle de forma perpendicular al suelo o construir un cielo que refleje la tierra, son algunas de las infinitas posibilidades de creación que ella tiene para ‘diseñar’ el sueño.
Al dormir de una manera forzada, cada personaje se ‘mete’ en él, y solo logrará salir si muere... o si recibe “una patada”. Arthur lo explica en una escena del filme: “La sensación de caer o de morir te hace volver a la realidad”. ¿Le ha pasado a usted?
Pero en la última misión de Cobb y su equipo, una simple patada no será suficiente para regresar al mundo real: tendrán que despertar de varios niveles de sueño para darse cuenta si lograron o no cumplir con su encargo.