Así lo informó el viernes, un portavoz del palacio real, el cual habló con la prensa a condición de guardar el anonimato.
El monarca, de 75 años de edad, pidió a las autoridades de Patrimonio Nacional deshacerse del yate Fortuna, de 41 metros de largo. De esta forma, corresponderá al gobierno decidir el destino de la embarcación.
El Fortuna fue un regalo que un grupo de empresarios turísticos, hace 12 años, le hicieron al monarca. Hoy, el yate está valorado en casi $27 millones y el gobierno podría optar por venderlo.
La popularidad de la monarquía se ha desplomado en los últimos años, lo cual coincide con una profunda recesión y una serie de escándalos que han empañado la imagen de la familia.
El país ha estado en recesión durante la mayor parte de los últimos cuatro años y tiene una tasa récord de desempleo de 27,2%. AP y GDA