Su negocio marcha bien; es rentable y sus clientes están satisfechos. Pero –como en muchos casos– hay un pequeño detalle, un pequeño secreto, que podría derrumbarlo todo. Y solo usted lo conoce.
¿Se cree capaz de no decírselo a nadie? ¿Piensa que en su mente esa idea estará bien protegida de los ladrones?
Este es el trabajo del hábil Dom Cobb en Inception (El Origen). Él es el mejor en el arte de la ‘extracción’: robar aquellos secretos que, de otra manera, nunca serían revelados. Para hacerlo debe buscarlos en lo más profundo del subconsciente de las personas durante el estado del sueño, en un mundo que simula la realidad y que engaña a la víctima del robo.
En ese estado de vulnerabilidad mental, ¿usted sería capaz de distinguir la realidad del sueño? ¿Lo posible de lo imposible?
Esta nueva película, dirigida y producida por Christopher Nolan (Memento, Batman Inicia), sorprende por la riqueza de su reparto, locaciones y producción.
Con apenas tres semanas en cartelera en Estados Unidos, ya Inception ha sido un éxito: al cierre de esta edición, ya había recaudado más de $200 millones en ese país. Incluso, la crítica cinematográfica le ha dado buenas calificaciones: por ejemplo, Lou Lumenick, del New York Post, indicó que “Nolan desdibuja los límites entre los sueños y la realidad con mucha astucia”, y el staff de la revista Premiere mencionó que “Inception es una de las mejores películas de ciencia ficción del nuevo siglo, que pone a los sueños como espacios públicos”.
De acuerdo con declaraciones facilitadas por la Distribuidora Discine, Nolan asegura que la idea de esta película surgió hace unos diez años, con su fascinación por el tema de los sueños y la relación entre nuestra vida y la que hacemos en aquellos.
“El centro de la película es el concepto de que una idea es, en realidad, el parásito más poderoso y resistente. Siempre queda un rastro de ella en tu mente... escondido en algún lugar. El pensamiento de que alguien pueda dominar la capacidad de invadir nuestro mundo onírico, en un sentido puramente físico, y robar una idea, sin importar lo privada que sea, resulta imponente”, agregó el director.
El robo perfecto. En este juego del robo de secretos, Leonardo DiCaprio (Diamante de sangre, El Aviador) encarna a Cobb, un experto en la extracción de ideas. Turbado por un pasado que lo alejó de sus hijos en Estados Unidos, él viaja por el mundo contratado por grandes empresas que requieren de sus servicios.
La extracción que hace es posible solo al compartir los sueños: mediante un trabajo muy razonado, Cobb y sus colegas construyen una especie de “mundo del sueño”, y llevan al sujeto a ese lugar para poder robar allí sus secretos.
Su mano derecha, Arthur (Joseph Gordon-Levitt, 500 días con ella) es quien se encarga de los detalles de esta producción, para que en el sueño no haya imprevistos; a fin de cuentas, ellos recrean la realidad.
Pero tras una misión fallida con el poderoso magnate Saito (Ken Watanabe, El último samurai), estos compañeros ven la oportunidad de redimir su error con la oferta que el propio Saito les hace: en vez de realizar una extracción, deberán originar una idea en la mente de una persona.
El blanco de este ataque es Robert Fisher (Cillian Murphy, Batman Inicia, La joven con el arete de perla), un hombre que está a punto de heredar el imperio de su padre y que, de ser así, sería más poderoso que Saito.
El encargo: generar en la mente de Fisher la idea de destruir el imperio creado por su padre.
Movido fuertemente por la promesa de volver a su hogar, Cobb reúne a un equipo de primera línea que lo ayudará en esta aventura. Ariadne, una joven estudiante de arquitectura interpretada por Ellen Page (Juno), será la arquitecta de los sueños, y deberá diseñarlos y construirlos. El equipo se completa con Eames (Tom Hardy, Marie Antoinette), el falsificador de identidades, que adopta la apariencia de las personas en los sueños, y el químico Yusuf (Dileep Rao, Avatar), quien compone los poderosos sedantes para llevar a cabo la misión en su más arriesgado nivel.
Con la siempre presente sombra de su esposa Mal (Marion Cotillard, La Vie en Rose), Cobb deberá enfrentar un poderoso enemigo para tener éxito en la creación de esta idea, a costas de arriesgar las vidas de su equipo y de perderse, para siempre, en un limbo de infinitas posibilidades en los sueños.