Jackson acusó a las organizaciones sindicales de poner en peligro un proyecto que les ha dado trabajo a cientos de personas durante dos años y está previsto que emplee a miles en los próximos cuatro.
Para el famoso productor, los sindicatos exigen a la compañía Metro Goldwin Mayer (MGM) unas condiciones laborales que son inadmisibles.
Por su parte, los sindicatos alegan que su llamado a boicot responde a la negativa de los productores de The Hobbit a firmar un contrato con los artistas locales.
“Si te contactan para trabajar en The Hobbit , por favor notifica a tu sindicato inmediatamente”, alertó en un comunicado la Federación Internacional de Actores.
Los sindicatos se quejan de que los actores neozelandeses han trabajado para The Hobbit con unos contratos sin garantías mínimas de salario y garantías laborales.
“Todos los sindicatos tenemos la esperanza de que esta situación se pueda resolver con buena voluntad” , dijo el grupo de sindicatos.
No obstante, Jackson se quejó de que detrás de ese complot se encuentra la rama neozelandesa del sindicato australiano MEAA, y que lo único que pretenden con esta acción es ampliar su número de socios en el país.
Para el realizador, esa maniobra podría obligar a sacar la producción de The Hobbit de Nueva Zelanda, lo que para Jackson generaría una larga sequía de superproducciones para Nueva Zelanda.