
Si quieren levantar el dedo señalen a Charles Dickens. Desde su publicación en 1843, nos entregó el extracto más concentrado del espíritu navideño en las páginas de su inmortal Un cuento de Navidad.
“(Presenta) un tiempo de unidad, familia y buena voluntad hacia los demás; pero, también, un tiempo para enfrentar a los propios demonios antes de comenzar un año nuevo”, describen Michael Koresky y Casey Moore para el video ensayo Blue Christmas de The Criterion Collection.
La película más antigua sobre Navidad no es otra cosa que una adaptación del relato de Dickens: Scrooge, or, Marley's Ghost (1901) resumía en seis minutos la historia –aunque ahora solo existe metraje fílmico para tres de ellos– .
Entre esa primera cinta y 1950 existen al menos once adaptaciones memorables de cine, entre las cuales está la primera versión en español Leyenda de Navidad (1947), con el prestigioso actor Jesús Tordesillas.
Y más de un siglo después de su publicación, en los años 90, Un cuento de Navidad trastabillaba reinventándose en películas protagonizadas por Mickey Mouse y los Muppets.
No obstante, ni el paso del tiempo ni la cultura contemporánea han podido desdibujar los enfáticos trazos morales de la pluma de Dickens.
“Un cuento de Navidad es extravagantamente simbólico: tan rico en símbolos como el arroz con leche navideño es rico en pasas”, escribía el novelista Michael Faber hace una década en The Guardian.
“Pero tenemos que entender que, cuando se publicó, la Navidad no había sucumbido a las fórmulas de hoy. Los regalos eran caseros, las decoraciones eran improvisadas. Las tarjetas apenas habían sido inventadas. El esposo de la Reina Victoria intentaba introducir el árbol de Navidad (un ‘juguete alemán’, como lo llama Dickens en 1850), pero la idea era lenta en contagiarse”.
El contagio que menciona Faber ha sido posible a punta de persistencia. Esas primeras adaptaciones de Un cuento de Navidad propusieron referencias para otras historias de Navidad que retoman los grandes temas de la obra: la unión, el altruismo, la introspección y la magia.
Navidades pasadas. La Navidad del cine es un vitral de imágenes cristianas, nostalgia familiar y euforia pagana. Mezclan los símbolos de las tradiciones occidentales de Navidad y, a su propio ritmo, las mismas películas se han convertido en una tradición propia de la época.
Además de adaptar a Dickens, las primeras películas se encargaron de documentar esas recién adquiridas tradiciones y traducir otras obras de entretenimiento.
Este último es el caso de la opereta Babes in Toyland , de 1903, que tiene versiones libres a blanco y negro con Laurel y Hardy (1934) y otra en Technicolor producida por Disney (1961).
Ambas utilizan Navidad como escenario para una aventura fantástica: juguetes soldados que cobran vida humana en la temporada navideña.
“Parece que hay magia en el propio nombre de la Navidad”, escribía Dickens en su ensayo Una cena navideña (1935).
Y así es: la magia es uno de los grandes símbolos navideños y el cine la ha usado, sobre todo, para unir familias como en ¡Qué bello es vivir! (1946) o Milagro en la calle 34 –en sus dos versiones de 1947 y, la más transmitida versión en canales de televisión costarricenses, de 1994–.
En su exponente más vistoso, la magia es encarnada por el Santa Claus imaginado por primera vez por Thomas Nast en 1866 : barbudo, abundante en carnes y vestido de rojo (visto en Santa Cláusula , de 1994, o Elf , del 2003).
En películas menos fantasiosas (aunque no por eso menos mágicas), el ambiente navideño interviene para unir parejas en casualidades del destino.
El bazar de las sorpresas (1940) cuenta la historia de dos vendedores que compiten en sus trabajos diurnos para después darse cuenta, en vísperas de Navidad, que se han escrito en cartas anónimas y están enamorados.
Serendipity (2001) cuenta una década de encuentros fortuitos en Navidad; The Holiday (2006) empareja a dos desconocidas que deciden cambiar sus casas para unas necesarias vacaciones en las vísperas de la celebración.
Sin embargo, no todas las películas que hablan sobre esta época son fantásticas.
Tal y como lo expuso Dickens en Un cuento de Navidad , la festividad permite a las películas proponer una reflexión humana y secular, solo que en un ambiente más abierto a la introspección y la candorosa honestidad.
Navidades presentes. Duro de matar (1988) es una historia de Navidad. Aunque no hay “magia” en los enfrentamientos de John McClane, el final feliz es navideño. McClane llega a Los Ángeles durante las celebraciones para reconciliarse con su esposa y, después de vencer a un grupo terrorista, lo logra.
Se sobre entiende que estrenar en Navidad es un buen augurio: las vacaciones permiten que las familias busquen ocio en las salas de cine, los bonos de fin de año otorgan cierta soltura económica para la audiencia.
Por otro lado, ubicar la historia en una época simbólicamente reconocible facilita la presentación de los conflictos: las familias nostálgicas, la soledad de las festividades, la inocencia infantil.
En Love Actually (estrenada en noviembre del 2003), aunque el tema central es el amor, el epílogo muestra que no todos los finales son mágicos o felices.
“Es excepcional no solo porque es poco romántica. En realidad, es empáticamente y asombrosamente antirromántica”, sentencia Christopher Orr de The Atlantic.
En Gremlins (1984), un regalo navideño en apariencia inocente se convierte en la peor pesadilla de un pueblito.
Krampus (2015) cuenta las aventuras de una familia que se enfrenta a una especie de anti Santa Claus de origen alemán para salvar la Navidad. El símbolo del altruismo está corrupto y, roto el esquema tradicional, hay que rescatar la nostalgia de la repetición.
Evidentemente, el símbolo más importante –también sugerido por Dickens– es el de la regeneración positiva.
“El Año Nuevo está a una semana de distancia pero la víspera de Navidad se siente como la verdadera culminación del año. Es, después de todo, una celebración basada en una epifanía”, aseguran Koresky y Moore en Blue Christmas.
Por esa sensación de cambio y restitución, Navidad es una época que raramente pasa desapercibida (además, las decoraciones chillonas no nos dejan olvidarla). En el cine, como un espejo de la vida cotidiana, es un escenario luminoso para seguir contagiando tradiciones y símbolos.
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Las familiares

Elf (2003). Buddy (Will Ferrell) debe redescubrir, a prueba y error, su propia humanidad después de haber sido educado toda su vida con duendes en el Polo Norte.
¡Qué bello es vivir! (1946). En la víspera de Navidad, un hombre suicida encuentra a su ángel guardián, quien le demuestra cuán importante ha sido su vida en la vida de quienes lo rodean.
Milagro en la calle 34 (1994). Ante el escepticismo de una niña que todo lo que quiere es una familia nuclear, un Santa Claus de una tienda se propone a devolverle su inocencia y magia.
La joya de la familia (2005). Durante una celebración navideña, un joven presenta su incómoda prometida ante su familia y su llegada abre resentimientos filiales y reconres amorosos.
Un conte de Noël (2008). Una familia disfuncional se reúne para celebrar Navidad con su matriarca, una mujer de carácter duro (Catherine Deneuve) que debe confrontar las relaciones rotas que ha creado.
Del espíritu navideño

Mi pobre angelito (1990). La familia McCallister emprende un viaje sin su hijo Kevin (Macaulay Culkin) que debe, solo, defender su casa de los delincuentes durante una Navidad.
Scrooged (1988). Bill Murray interpreta a una versión moderna del Ebenezer Scrooge de Charles Dickens como un ejecutivo desconsiderado de una gran cadena de televisión.
El Grinch (2000). Jim Carrey encarna al personaje de Dr. Seuss como un gruñón ermitaño que intenta arruinar la Navidad de sus vecinos pero, en su lugar, encuentra el significado espiritual de la fiesta.
El expreso polar (2004).Pese a las críticas de la animación, la cinta de Robert Zemeckis cuenta una épica aventura de un niño que aborda un tren mágico en Nochebuena.
Noche de paz (2005). Cuenta la historia de la tregua navideña de 1914 entre soldados ingleses, frances y alemanes, durante la Primera Guerra Mundial.
Amor festivo

Love Actually (2003). Amigos, esposos, hermanos y desconocidos resuelven sus relaciones amorosas durante Navidad. Unos tienen finales felices y otros no tanto.
Blanca Navidad (1954). Un musical clásico con la interpretación de Bing Crosby: dos veteranos de la guerra buscan la fama en el mundo del entretenimiento y encuentran el amor.
Eduardo Manostijeras (1990). Un joven con cuchillas en las manos (Johnny Depp) queda huérfano y es recogido por una familia. Eduardo vive una historia de amor imposible con la hija de la casa.
Mientras dormías (1995). Una mujer solitaria (Sandra Bullock) salva de un accidente a un hombre del que está enamorada en secreto y, tras convencer a su familia que es su prometida, pasa Navidad con ellos.
The Holiday (2006). Dos mujeres (Kate Winslet y Cameron Diaz) intercambian sus casas en Navidad para cerrar ciclos amorosos y comenzar nuevos.
Navidad agridulce

Duro de matar (1988). Un policía (Bruce Willis) llega a Los Ángeles para reconciliarse con su esposa en Navidad y es arrastrado a una conspiración terrorista que debe detener.
Mi noche con Maud (1969). En Nochebuena, una pareja de amigos pasan el rato en casa de Maud, una mujer divorciada, y discuten sobre el matrimonio, la moral y la religión.
Gremlins (1984). Unas mascotas especiales exigen a su nuevo dueño ciertos cuidados que él no cumple. En la víspera Navideña, las criaturas no son tan inocentes como parecen.
Pesadilla antes de Navidad (1993). La cinta del director Tim Burton cuenta la historia del esqueleto Jack que, agotado de Halloween, decide celebrar la Navidad pero con estrepitosos resultados.
Krampus (2015). Una familia que celebra la Navidad a la alemana enfrenta una leyenda de su propio folclor: Krampus, un espíritu que castiga a quienes se portaron mal.
