Su carrera se durmió al tiempo que una parte de su cuerpo; sin control alguno, él comenzó a temblar: ¡tenía parkinson! Eso sí, Michael J. Fox, quien el 9 de junio cumplió 50 años, se olvidó de la tragedia y tomó esta enfermedad incurable como un reto más en su agitada vida pública.
Fox, eterno adolescente de la saga de
Quién lo diría, pero el recordado Marty McFly, o mejor dicho Fox, también crece, se hace mayor y hasta se enferma. Ahora, él no busca viajar al futuro, sino más bien que el futuro le depare la consecución de un gran sueño: encontrar la cura al mal de Parkinson.
Fox dejó los
Además, por la misma causa, cuenta con un doctorado honoris causa del Instituto Karolinska de Suecia y la Universidad de Columbia Británica. Su fundación Michael J. Fox – centrada en la investigación de esa enfermedad– ha recaudado $225 millones para encontrar una cura.
“La experimentación con células madre es un paso que hay que profundizar para encontrar la cura del parkinson. Es un desafío y una necesidad para la humanidad”, dice Fox en el sitio de su fundación .
Son repetidas sus apariciones públicas para apoyar sus proyectos, incluso se ha metido fuerte en el duro campo de la política. En el 2006, apoyó la campaña del Partido Demócrata de los Estados Unidos, con la intención de acelerar y destrabar el estudio de la célula madre para la cura de la enfermedad.
Ese mismo año, su aparición en un anuncio de televisión para la campaña política del candidato Claire McCaskill impactó a la audiencia, al ver los efectos del parkinson sobre el actor.
Precisamente para controlar los movimientos involuntarios, en 1998, Fox se sometió a una operación quirúrgica en el cerebro, más conocida como talamotomía.
En la actualidad, el artista controla su enfermedad con un potente medicamento llamada Sinemet, del que ha abusado, según confesó.
“He estado pecando... me he estado medicando quizá demasiado. Los síntomas que la gente ve son en realidad discinesia (movimientos anormales), que es una reacción por la medicación”, dijo Fox en una entrevista para la cadena National Public Radio (NPR) , de los Estados Unidos, en abril del 2010.
“Si estuviese puramente afectado por los síntomas del parkinson, me sería difícil hablar; además, se me dificultaría estar quieto. Tengo suficiente Sinemet en mi sistema y, a veces demasiado. Pero, para mí, es preferible”, agregó el artista.
Además de sus libros
Desde su retiro, sus seguidores han podido disfrutar de su voz en las versiones originales de
Son esfuerzos que sus
Toda una generación quedó marcada por McFly, quien, en una máquina del tiempo, hizo soñar a miles de
Aquel personaje convirtió a Fox en toda una celebridad. Una fama a gran escala que le llegó de forma inesperada, ya que el rodaje de la primera entrega tuvo, durante sus primeras cinco semanas, a un actor protagonista diferente: Eric Stolz.
Zemeckis y Steven Spielberg, quien era el productor ejecutivo del filme, acordaron que el resultado que estaba dando Stolz, principalmente por su tipo de humor, no era el que esperaban, así que le plantearon al estudio comenzar desde el principio, solo que con Fox.
La decisión le cambió la vida a Michael. Este canadiense, bajito para los estándares de Hollywood (1,64 metros), se mudó a Los Ángeles a los 18 años, luego de debutar tres años antes en la serie
Pasado un tiempo, le llegó una oferta para interpretar a Alex Keaton en la comedia
Esa fue la puerta para
Después, llegaron las secuelas de la franquicia de Zemeckis y, posteriormente, una carrera marcada por comedias, como
También estuvo en filmes como
Por los misteriosos azares de la vida, el ocaso de la carrera artística de Fox significó un nuevo amanecer. Ya no es una figura que se vanagloria con su éxito, sino que es más bien un artista que utiliza su fama para el bien común.
Ahora más que nunca, Michael quisiera viajar a un futuro donde el ingrato parkinson no exista. Es incierto saber si, como le sucedió a McFly, la ciencia y la tecnología conquistarán su gran anhelo.