
Es un muchacho joven, pero tal parece que su sobresaliente belleza no podrá satisfacer su alma. Los placeres y excesos le cobrarán factura en
Basada en la novela
“Dorian Gray (Ben Barnes) es un chico de extraordinaria belleza y gran ingenuidad. Al llegar al Londres, se ve arrastrado por el carismático Henry Wotton (Colin Firth), que inicia a Dorian en los placeres hedonistas que ofrece la ciudad”, dice la sinopsis oficial de la película.
“Basil Hallward (Ben Chaplin), artista de sociedad y amigo de Henry, pinta un retrato de Dorian con el que pretende captar toda la fuerza de su juvenil belleza”, agrega la presentación.
Cuando Dorian observa el cuadro, se atreve a decir que daría hasta su propia alma por permanecer siempre con esa juvenil apariencia.
Lo curioso es que mientras Dorian le da rienda suelta a sus inmorales aventuras, el retrato del muchacho comienza a deteriorarse. Cada maldad que comete Dorian Gray le hace daño a lo que fue una pintura perfecta.
“Parece que Dorian puede satisfacer cualquier deseo prohibido sin consecuencia alguna para sí mismo”, agrega la historia.
Alguna extraña energía hace que todo lo negativo que hace Dorian se traslade al lienzo y no a su persona.
“Era casi como si la belleza estética fuera más importante que la moralidad. El germen de la idea del libro debió de surgir de Óscar Wilde al pensar –¿vendería mi alma por belleza?–”, dijo Oliver Parker, director de la película.
Para sorpresa de todos, el personaje central “no parece haber envejecido ni un solo día, pero es un hombre atormentado, que lleva una vida carente de amor y sentido”, dicen las notas de producción de la película.
¿Qué hay detrás de tan extraño suceso? ¿Le habrá vendido Dorian el alma al diablo?
Por medio de una bella mujer (Rebecca Hall), el amor llegará a la vida de Dorian, que, sin embargo, encontrará mil obstáculos para establecer su nueva relación. El pasado y sus errores se interponen en su camino. ¿Logrará Doriam reivindicarse?