Gloriana Corrales. 8 diciembre, 2016
Longevo romance. Anne Buydens, de 97 años, es la segunda esposa de Douglas y ha permanecido a su lado durante más de seis décadas. AFP.
Longevo romance. Anne Buydens, de 97 años, es la segunda esposa de Douglas y ha permanecido a su lado durante más de seis décadas. AFP.

Sus canas son casi un souvenir , una memoria palpable de grandes tiempos que quedaron atrás. No es para menos: Kirk Douglas es hoy el último eslabón vivo de una generación que transformó Hollywood.

Este viernes no puede pasar inadvertido. El célebre intérprete, que se alejó de la pantalla grande por los problemas de lenguaje que le heredó un derrame cerebral, celebrará mañana un centenario de vida.

Convencido de que tiene una misión sobre la faz de la Tierra, Douglas viene practicando con un terapeuta de lenguaje para ofrecer un pequeño discurso en la fiesta organizada por su hijo Michael y su nuera Catherine Zeta-Jones .

“Siempre me piden consejos sobre cómo vivir una vida larga y saludable. No tengo ninguno, pero creo que tenemos un propósito aquí. Me salvé de un accidente de helicóptero y de un derrame para hacer más el bien en el mundo antes de irme”, dijo el actor en un ensayo que recién escribió para la revista Closer Weekly.

Douglas , hijo de inmigrantes rusos analfabetos y de origen judío, no ha sido un testigo pasivo de la historia.

En 1959, como productor de Espartaco (al mismo tiempo, una de sus actuaciones más memorables), cerró brechas al incluir en los créditos el nombre de Dalton Trumbo, un guionista vetado por su filiación comunista. Este fue el inicio del fin de las listas negras de Hollywood.

Él mismo había sido víctima de las divisiones en la industria. A Douglas lo insertó en Hollywood su compañera de universidad Lauren Bacall, pero pese a u gran talento ante las cámaras, debió cambiarse el nombre con el que vino al mundo: Issur Danielovitch Demsky. El actor tenía que abrirse camino en una era marcada por el antisemitismo.

Su debut en Hollywood llegó en 1945, con El extraño amor de Martha Ivers. Como él mismo ha reseñado en varias ocasiones, atravesó el país en tren desde Nueva York estudiando un papel erróneo. Douglas creía su personaje era de Van Heflin cuando, en realidad, había sido seleccionado para el rol del marido de Barbara Stanwyck.

Así, llegó a interpretar algunos de los papeles más emblemáticos de la época dorada de Hollywood, como el del pintor Vincent van Gogh en Lust for Life , hasta la leyenda de vaqueros Doc Holliday.

Champion (1949) le valió su primera de tres nominaciones al Óscar a mejor actor, un premio que, sin embargo, nunca ganó y que llegó a la familia a través de su hijo Michael, con su papel en Wall Street (1987).

La trayectoria Kirk Douglas fue finalmente reconocida por la Academia con un Óscar honorífico, cedido en 1996.

El neoyorquino trabajó en más de 80 filmes pero, a diferencia de las nuevas generaciones, nunca aceptó un papel en una secuela.

“Cada personaje que he interpretado tiene algo de mí. Me reservo el derecho a elegir papeles que me permitan interpretar algo que me emocione”, dijo ante los periodistas alguna vez en Berlín.

La declaración resulta especialmente llamativa si se recuerda queél mismo definió a sus personajes como unos “hijos de puta”.

Quizá tampoco haya mucho que refutarle. “Vivir con mi esposo es como sentarse en un lindo jardín al lado de un volcán que puede hacer erupción en cualquier momento”, dice su esposa Anne Buydens, de 97 años, a quien el actor atribuye la clave de su longevidad. Sin duda, al amor hace maravillas, incluso en un fanfarrón como Kirk Douglas.