Sus chistes sin un solo rastro de groserías o referencias obscenas le otorgaron el título de rey del Humor Blanco. Su sombrero agujereado y su sonrisa le consiguieron el aprecio de los niños, su público más fiel. Su voz sembró en el habla popular frases inolvidables como; me hache achí, sipirilí, noporoló y puede ser, a lo mejor, quién sabe.
El célebre comediante Capulina, cuyo nombre verdadero era Gaspar Henaine, hizo de las carcajadas el propósito de su vida. Sin embargo, ayer el anuncio de su muerte en un hospital mexicano provocó las lágrimas de su enorme legión de seguidores.
Sí, es oficial... El cielo está recibiendo al mejor hombre, padre, abuelo y mejor comediante del mundo, expresó en su cuenta de Twitter Ericka Alemán, nieta del artista mexicano.
La noticia del deceso fue confirmada pocos minutos después por un vocero oficial de la Asociación Nacional de Actores de México. La organización desconocía la causa precisa de la muerte.
Capulina ingresó el 21 de setiembre al centro médico a causa de una pulmonía. Durante su internamiento, el actor sufrió complicaciones por una úlcera gástrica y permaneció varios días en la unidad de cuidados intensivos.
Fue bautizado con su célebre sobrenombre durante su juventud, cuando imitaba a una graciosa perrita que movía la cola cuando se lo ordenaban.
Antes de alcanzar la mayoría de edad, dio sus primeros pasos artísticos, como cantante del cuarteto Los Excéntricos del Ritmo.
Unos años después, se integró al trío Los Trincas, con quienes hizo presentaciones en la emisora XEW. Es junto a esta agrupación que Henaine empieza en el mundo del cine, en la producción
Rencillas internas acabaron con Los Trincas a inicios de la década de 1950. Una vez separado del trío, Henaine conoció en la radiodifusora a Marco Antonio Campos, Viruta, quien sería su exitosa pareja de humor en el programa de televisión
Capulina y Viruta protagonizarían grandes éxitos en la pantalla grande con más de una veintena de filmes. Juntos formaron un dueto cómico que recordaba a El Gordo y El Flaco, por su humor y por el aspecto físico de ambos.
Tras su ruptura profesional con Viruta, Henaine exploró diferentes profesiones con el fin de seguir su vocación: hacer sonreír a la gente.
Capulina probó suerte en la fiesta brava, pero los toros fueron su principal obstáculo para hacer reír. Tiempo después estableció El Circo de Capulina, con el que viajó por México, Estados Unidos y Latinoamérica. El circo tuvo su última gira en 2001 y, en ella, compartió escena con su hijo Antonio.
Como siempre le gustaron los niños, empezó a inventar chistes "blancos" y así formó su propio estilo. Cuando sus hijos eran pequeños y, al revisar los guiones que decía en la radio, quitaba las palabras que no le gustaban o simplemente no las decía, para que ellos no las repitieran después, cuenta una biografía del artista publicada en el sito
Al excluir las groserías y el doble sentido, Capulina se ganó el título de campeón del humorismo blanco a punta de gestos y caras graciosas, que le valieron el cariño de los niños y muchos grandes.
Capulina puso su chispa en casi un centenar de películas como:
Henaine también compartió escenarios con Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, y actuó al lado del ícono de la lucha libre mexicana El Santo en el
En 1991, el actor hizo una pausa en su exitosa carrera por un accidente que sufrió su esposa.
El regreso de Capulina se produjo en 1999, cuando Henaine apareció en la telenovela infantil
La novela alcanzó altos niveles de popularidad y tuvo su final en vivo con un concierto en el Estadio Azteca, donde Capulina fue una de las figuras más ovacionadas.
En el 2009, Capulina concedió a la revista
Lo que pasa es que ya no me gusta dar entrevistas, porque como no estoy haciendo nada en el terreno profesional, pues qué les voy a decir. No me tienen secuestrado, ni me encuentro deprimido ni al borde de la muerte. Bendito sea Dios, les puedo decir que todavía estoy vivo y dando lata, dijo entre risas.
Henaine reconoció entonces que le habían ofrecido un programa cómico, pero lo rechazó porque no quería dar lástima y estaba tranquilo disfrutando de su familia. También admitió que, aunque se sentía saludable, se escondía de la muerte.
A mi edad es normal y natural. No le tengo miedo y sé que algún día, más temprano que tarde, va a llegar, solo espero que lo haga mientras me encuentro con mis seres queridos, afirmó.
El hombre que hizo felices a millones, obtuvo su deseo y murió rodeado de sus seres queridos.
Colaboró en esta información el periodista Gerardo González.