
Pablo Guisa
Director del Festival Mórbido (México)
¿Cómo surgió el Festival de Cine Mórbido en México y cómo llegó a Costa Rica?
Soy fan del cine de terror, y como yo soy productor de música y distintos eventos, en el 2008 decidí hacer el Festival de Cine Mórbido.
Eso sí, siempre tuvo una clara diferencia sobre los demás festivales de género, y fue que privilegia el cine de habla hispana, sobre todas las latinoamericanas.
¿Y entonces cómo llegó a Costa Rica el festival?
La idea de hacer el festival en Costa Rica la tuvimos hace unos dos años, pero aprovechando que conocimos a Miguel Gómez en México, por su cinta El sanatorio . Pues todo se facilitó para concretar el festival en tierras ticas.
Usted dice que el festival privilegia lo hispano, pero en este caso tenemos filmes de Estados Unidos y también de Austria...
Sí, la programación es abierta, pero lo que digo es que le metemos filmes de habla hispana en la medida de lo posible, ponemos énfasis en eso.
Tengo entendido que el Festival Mórbido no solo ha llegado a Costa Rica, sino que se ha realizado en otros países del área...
Costa Rica es el segundo país, después de México, donde se va a realizar el festival. Se han hecho muestras en España, Puerto Rico, Colombia y Argentina, pero nos hemos limitado a enviar películas. Acá no será así, en Costa Rica tendremos estrenos latinoamericanos y veremos la cinta El quinto mandamiento , que solo se ha estrenado en el Festival de Cannes.
Entonces, ¿qué le parece que el Festival Mórbido cruce fronteras y se expanda?
Me da mucho gusto, sobre todo porque siento que los productores de este género nos estamos uniendo. Esto hace que los esfuerzos por revalidar este tipo de cine se dupliquen y den mejores resultados.
El cine como el que ofrece el Festival Mórbido tiene el estigma de ser ‘malo’. ¿Qué opina de eso?
Este es un género muy amplio, y creo que el público debe darse la oportunidad de conocerlo. Existen cintas de violencia gráfica y sangre, pero también está el horror comedy que es para toda la familia. No todo es sangre. Hay un prejuicio que hay que romper.
