Hachiko 2, la conmovedora película de un perrito que espera el regreso de su dueño durante 10 años, ya se encuentra en las salas de cine.
La cinta es un remake de la película japonesa Siempre a tu lado, Hachiko, de 2009, y de Hachiko Monogatari, de 1987. Narra la historia de un perrito abandonado en una estación de tren que es rescatado por un hombre, con quien desarrolla un amor incondicional y la lealtad más pura.
Luego de un suceso doloroso, el perrito acude todos los días a la estación, esperando a que su amigo llegue a su encuentro.

La cinta, apta para todo público, está disponible en la cartelera de Nova Cinemas, que estrenó el filme el pasado 23 de mayo y lo tiene disponible tanto en la sala ubicada en Plaza Real, en Alajuela, como en la de Ciudad del Este, en Curridabat.
El filme tiene una duración de 120 minutos.
La historia real de Hachiko
La cinta está basada en una historia real ocurrida en 1923. Sus protagonistas fueron Hachiko y su amo Hidesaburō Ueno, un profesor de Japón que lo adoptó en 1924 cuando tenía un año de vida. El perro estableció una conexión inigualable y sin falta recogía al hombre todos los días en la estación de tren cuando volvía del trabajo.
La mascota hacía siempre el mismo recorrido con su dueño, hasta que un día el profesor sufrió una hemorragia cerebral mientras dictaba clases en la Universidad de Tokio. Ello le provocó la muerte el 21 de mayo de 1925.
“Mientras la gente asistía al velatorio, Hachiko olió a su dueño desde la casa y entró en la sala de estar. Se arrastró debajo del ataúd y se negó a moverse”, escribió Mayumi Itoh, académica que publicó una biografía sobre el animal titulada Hachi: The Truth of The Life and Legend of the Most Famous Dog.
Desde entonces, el fiel amigo de Hidesaburō siguió asistiendo diariamente a la estación de tren, esperando su regreso. Como homenaje, le hicieron una estatua que fue inaugurada con su presencia en 1934.
Luego de años realizando la misma rutina, Hachiko murió en 1935.
El cuerpo del canino fue disecado y guardado en el Museo de Ciencias Naturales del distrito de Ueno. En 1947, se levantó otra estatua de bronce para conmemorarlo. Una de las tantas fotografías que reflejan su fidelidad fue desempolvada en este siglo XXI, en la cual se le ve sentado mientras esperaba pacientemente al que nunca más regresaría.