Cine

Crítica de cine: ‘Tengo sueños eléctricos’

El amor y la depresión de la hija con el padre son el diván terapéutico de una buena película costarricense

Tras dos exitosos largometrajes, Valentina Maurel presentará su primer largo titulado 'Tengo sueños eléctricos'. Foto: Heretic
Tras dos exitosos largometrajes, Valentina Maurel presentará su primer largo titulado 'Tengo sueños eléctricos'. Foto: Heretic

Decía ese gran director de cine, Billy Wilder, que no es necesario que un director sepa escribir, pero es imprescindible que sepa leer; y esto lo viene a confirmar la directora franco-costarricense, Valentina Maurel (n. 16 de abril de 1988), y su joven mirada con la película Tengo sueños eléctricos (2022).

Con los primeros minutos del filme, uno siente que nos vamos a adentrar en otro drama familiar de corte freudiano; sin embargo, la ausencia de alarde formal de la película nos acerca a personajes en su esencia como seres humanos: la adolescente y su padre, ambos entre el amor y el rechazo.

Esto me recuerda una anécdota cuando el gran escritor Raymond Chandler le presentó un guion a Billy Wilder. Cuando el director lo leyó, se lo arrojó y le dijo a Chandler: “Yo voy a dirigir la película, así que olvídate de fundidos y posiciones de cámara: vamos a escribir personajes, situaciones y diálogos”; el guion de Chandler estaba lleno de indicaciones técnicas.

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