William Venegas. 15 diciembre, 2019
Anthony Hopkins y Jonathan Prince en actuaciones de altísima calidad. Inolvidables. Cortesía de Netflix
Anthony Hopkins y Jonathan Prince en actuaciones de altísima calidad. Inolvidables. Cortesía de Netflix

Somos fabricantes de historias, lo dice bien el psicólogo cognitivo Jerome Bruner (Estados Unidos, 1915 - 2016), porque cuando narramos se nos vuelven menos extraordinarios los sucesos al llevarlos al mundo habitual. En esto, la imaginación cumple un papel importante.

De manera muy hábil, eso sucede con el guion de la película Los dos papas (2019), escrito por el literato y periodista neozelandés Anthony Mc Carten, quien arma situaciones que uno acepta –al menos– como posibles, con diálogos sustanciosos, finos y didácticos, mezclados entre la ficción y los hechos probados.

He de decirles que Los dos papas es una de las películas más jugosas que he visto entre la seriedad de los acontecimientos y el buen humor que los rodea. Es como estar ante una película existencialista del francés Robert Bresson, pero con pinceladas de humor al estilo del estadounidense Woody Allen.

Si el guion de Anthony McCarten desborda inteligencia y humanismo desde la ficción, no es menos cierto que la puesta en imágenes del director brasileño Fernando Meirelles logra colocarse al lado opuesto de la dureza que expresó en Ciudad de Dios (2002), y asume ahora sentida nostalgia poética para hablar del sentimiento de la amistad.

No tengo inconveniente para señalar que la plástica cinematográfica de Los dos papas me recordó, en varias ocasiones, secuencias al estilo de la estética del director italiano Franco Zeffirelli. Para algunos, esta afirmación ha de serles herética, pero así tal cual.

La película se concentra en la evolución de dos personajes muy distintos, quienes desde la oposición de los contrarios (que lo son) sienten el mismo o semejante amor religioso por su catolicismo. Ya sabemos que se trata de los papas Benedicto XVI, quien renunció, y del papa Francisco, quien vino a sustituirlo.

Creo que con ese hecho histórico, la Iglesia se evitó un cisma, pero no es este el aspecto que le interesa a la película, sino la correlación entre dos sujetos, asunto dialéctico, que parte de la ojeriza o aversión entre ellos hasta llegar a un estado de amistad y respeto.

Es posible que la película necesite dar más información para entender mejor algunos asuntos desde la trama misma, al menos en lo del silencio papal de Benedicto y de la Curia Romana ante el abuso de niños por sacerdotes, igual en lo de la colaboración de Francisco, cuando sacerdote, con el golpe militar fascista en Argentina.

En 'Los dos Papas' se exponen las miradas contrarias de mundo que tienen el papa Francisco y el papa emérito Benedicto XVI. Foto: Netflix.
En 'Los dos Papas' se exponen las miradas contrarias de mundo que tienen el papa Francisco y el papa emérito Benedicto XVI. Foto: Netflix.

Cuando aparece esa información, se tiende a suavizarla, por lo que la película asume un rostro hagiográfico que no le viene bien. Eso sí: ¿qué sería de esta película sin las asombrosas, por eximias, actuaciones de Anthony Hopkins y Jonathan Price? ¡Qué par de genios de la actuación!

Los dos papas es película de la que uno solo quiere escribir: tienen que ir a verla todos o, si no, esperar a que llegue a Netflix este miércoles 20 de diciembre.

Ficha Técnica

Título original: The Two Popes

Reino Unido, 2019

Género: Drama

Dirección: Fernando Meirelles

Elenco: Anthony Hopkins, Jonathan Pryce, Juan Minujín

Duración: 126 minutos

Cines: Nova, Magaly

Calificación: Cuatro estrellas de cinco posibles