
He aquí un filme con un reparto envidiable. Se trata de la película
Ahora, Lajos Koltai dirige su obra más personal hasta el momento, como lo es
Es increíble esa secuencia llevada, básicamente, a puro plano y contraplano, esto es, el rostro de una y el rostro de la otra alternándose en pantalla, donde encarnan a dos grandes amigas de la juventud en el momento de la vejez, cuando una de ellas agoniza y la otra llega a despedirse. ¡Tremenda escena!, que en manos de otras actrices pudo ser ridícula, cómica o cursi, pero con las señoras Streep y Redgrave es momento lleno de nostalgia por la vida si la muerte está cerca.
En general, la dirección de actores es formidable. Koltai sabe exprimir el talento de actrices como las citadas, además de Toni Collete y Natasha Richardson como las hijas de la madre moribunda. Igual sucede con las actrices que encarnan a la pareja de amigas en su juventud, a saber: Claire Danes (muy bien) y Mamie Gummer (la más flojita de este elenco privilegiado).
También sobresale, con fuerza en el carácter, la actriz Glenn Close (como la madre de una de las amigas en su juventud). Ante este avasallamiento histriónico de parte de las actrices, a los actores se les siente como de soporte, aunque nos identificamos con el trabajo de Hugh Dancy, como el joven largamente enamorado y no correspondido, lo que lleva a la tragedia presente en la trama.
Este filme pudo ser un melodrama telenovelero, pero Koltai le mantiene la firmeza necesaria para no caer por esa pendiente. Curiosamente, contrario a lo que podríamos pensar, lo mejor de este largometraje no es la dirección de fotografía. Pareciera que Lajos Koltai confió más de la cuenta en Gyula Pados, y el resultado quedó por debajo de las expectativas; sin embargo, hay secuencias exquisitas (todas las habidas frente al mar) o poéticas (la madre moribunda tras el vuelo de una mariposa, como quien va tras su último sueño).
El filme se maneja a dos tiempos: uno es el presente histórico (la agonía de la mamá y lo que acontece a su alrededor); el otro es el pasado (la madre cuando joven, su amiga y los amores juveniles de ambas). Aquí la piedra en el zapato. Sucede que el realizador Koltai no logra enchufar de la mejor manera ambas situaciones con el consabido arte de las retrospecciones.
Más bien sucede al contrario: el filme deja la sensación de que ambas partes tienden a desarticularse, problema que ha de venir desde el guion escrito por la propia autora de la novela en que se basa esta película: Susan Minot.
Es como cuando el toro se le escapa al lazo del caballista. Con ese desajuste narrativo, la trama se extiende más de lo prudente o conveniente, y la narración transcurre como quien arrastra los pies al caminar: la tensión se pierde aún en los importantes nudos narrativos.
Es una lástima que suceda eso, pero en los momentos difíciles aparecen los salvadores. Aquí se trata de la música, muy sugerente con su propuesta sinfónica y poéticamente lírica (de Jan A.P. Kaczmarek). Es la amalgama. Ahora, si se tiene ese elenco, ya este filme le quita el hipo a cualquiera.
Esta película se exhibe dentro del ciclo Cámara Alternativa de la empresa Cinemark, que nos complace a los amantes del cine/arte con estrenos cada quince días. Lo que es una lástima es que la propia empresa no le dé confianza a este ciclo y lo mantenga por ahí, en Escazú nada más, y casi/casi en silencio.