William Venegas. 23 noviembre, 2019
El regreso de Anna y Elsa en una serie que parece que seguirá. Fotografía: Romaly para LN.
El regreso de Anna y Elsa en una serie que parece que seguirá. Fotografía: Romaly para LN.

En el 2013 tuvimos la película Frozen: una aventura congelada, filme animado de la cofradía Disney, con la dirección conjunta de Chris Buck y de Jennifer Lee. Fue éxito de taquilla y lo fue también ante un sector de la crítica y con algunas premiaciones.

Por mi parte, recuerdo que le puse tres estrellas (de cinco posibles) y que, con la ayuda del tiempo, tal calificación se me ha ido desgastando, pero eso no viene al caso ahora.

Ante el éxito obtenido, los estudios Disney, con agudeza comercial, nos traen ahora una secuela con el título poco imaginativo de Frozen 2 (2019). Aún más, para que no se pierda la huella, quienes dirigen esta secuela son los mismos de la versión del 2013.

Aunque en esto de la crítica de cine no se trata de andar comparando una película con otra, está claro que los responsables de Frozen 2 ni se tiznaron las cejas ni le quemaron neuronas a nadie para darnos el filme que ahora se exhibe, alargamiento fácil de las aventuras de las conocidas hermanas: Anna y Elsa.

No olvidemos que la escudería Disney le dio carrocería nueva al cuento La reina de las nieves, del danés Hans Christian Andersen (1805-1875), gracias al arte digital y con las variables necesarias para hacer dinero con el cuento llevado a la pantalla grande.

Bien puede uno afirmar que las mencionadas y queridas hermanas vieron primero la luz literaria y Disney se encarga de lanzarlas –ahora– a la mediocridad cinematográfica, con Elsa como mutante por sus poderosos atributos, de origen desconocido y cada vez más intensos.

Esto es Frozen 2: cine mediocre y sin imaginación, con el cual hasta puede uno reírse de los chistes presentes con solo acordarse de los del filme primero; así el descaro comercial del gremio Disney, donde la trama parece un juego de ajedrez con simple intercambio de reinas. Se trata de una historia cuya serie de secuencias se liga entre sí por los personajes, nunca por el relato. Esto es imperdonable en asuntos narrativos.

La intriga tiene que ver con un mundo mágico, pero el problema es que sus claves didácticas y sus categorías narrativas más bien parecen salidas de un sombrero roto, de un chonete de un mago de segunda categoría. No hay densidad dramática ni tampoco entusiasmo lírico.

Frozen 2 es película incapaz de reinventarse a sí misma, ni siquiera con su animación visual. Si buscamos una justificación, usaré la del estudioso del periodismo narrativo, Roberto Herrscher, y la aplico aquí con la libertad del caso: es un producto de ideas medias, cultura media e inteligencia media. No hay exigencia alguna.

Tiene algunos buenos momentos, claro que sí, pero son insuficientes para llevar la gramática de la narración animada a un mejor escalón. ¿Qué escribí líneas atrás? Cine mediocre. Eso es.

Ficha técnica:

Título original: Frozen II.

País: Estados Unidos, 2019.

Género: Animado.

Dirección: Chris Buck, Jennifer Lee.

Elenco: Animado.

Duración: 122 minutos.

Cines: Nova, Cinépolis, Cinemark, San Pedro, Studio, CCM.

Calificación: Dos estrellas de cinco posibles.