¡Alisten palomitas! He aquí un estreno que se disfruta más de lo esperado, con un guion superior a lo esperado, con una filmación mejor de la esperada, con un diseño de personajes sobre lo esperado y con actuaciones atractivas más de lo previsto, sobre todo la de Cameron Díaz, quien suma –a su inquietante belleza– una actuación bastante buena que le da soporte al filme.
Hablamos de la película
En el aprovechamiento del perfil de la actriz, por supuesto que está el ojo del director Mangold. Con Tom Cruise, actor principal, el problema básico es que se comporta según un esquema ya bien aprendido y, con él, parece que estamos ante Ethan Hunt en un nuevo capítulo de la saga
La trama gira en torno a una mujer (Cameron Díaz) que un día pierde y recupera el vuelo del avión que la lleva a la boda de su hermana. Son circunstancias extrañas relacionadas con el acercamiento de un tipo con pinta de espía o agente secreto (Tom Cruise), quien se le va a estar apareciendo y desapareciendo como fantasma en búsqueda de su sombra. Ella se verá en aventuras forzadas, que luego serán un romance voluntario.
De esa manera, entre el ir y el venir, ambos personajes se ven condenados a vivir juntos una serie de persecuciones, donde las apariencias engañan, nadie es quien parece ser (se dice en la publicidad). Hasta uno, como espectador, se siente en un gracioso laberinto. ¿Gracioso? Exactamente. Lo mejor es ver cómo la película logra mezclar –de manera llamativa– los cánones propios del cine de acción (intensa, por cierto) con los de la comedia romántica (burlona, sea dicho de una vez).
¿Entretenimiento palomitero? De acuerdo, por eso dije antes que alisten sus palomitas, pero es filme con respeto por sí mismo y, sobre todo, para el espectador, al ofrecerle un buen rato sin naderías ni estulticias. Como lo dijo alguien, esta película no cambia en nada la historia del cine, pero nos hace pasar un buen momento, por lo menos mientras estamos en la oscuridad de la sala. Esta cinta no nos estafa.
A ratos, el filme se burla de sí mismo, especie de autoparodia, y esto se le agradece al guion.
También se le agradece tanta loquera o tanto disparate sin que el relato pierda su coherencia interna. Incluso, algunas situaciones cómicas se repiten, pero el planteo es tal que eso no incomoda y –más bien– las reiteraciones devienen graciosas.
Esta película no es apta para quienes van al cine con un texto de cinematografía bajo el brazo o con un manual sobre géneros en el bolso; es solo un divertimento con acción. Equilibrado. Con química en el elenco. Con música apropiada. Con secuencias bien planificadas. Como ven: es bastante para los tiempos que corren en Hollywood.