
Parece que el cine actual de Hollywood busca retomar un camino que transitó bien por los años 80, gracias entonces al cine independiente. Hoy cada vez nos llegan más filmes con asaz vigor para revelar otras caras del “sueño americano”: la corrupción, la manipulación mediática, la pederastia, el racismo, la discriminación, la misoginia y la pobreza.
Ha poco, el cine independiente no entraba de manera fácil a los circuitos de distribución. Hoy no solo entra, sino que alcanza niveles de importante calidad, pelea por premios y corre por muchos lugares, incluido nuestro país. En esa onda, debo recomendar una película excelente como es El proyecto Florida (2017; The Florida Project).
Su director es Sean Baker, estadounidense joven (nació en 1971), hombre de cine a toda marcha, porque además de director es guionista, montajista, fotógrafo y productor. Sean Baker estructura un relato más allá de lo documental para mostrarnos una historia coherente y sincera sobre la gente pobre que, de manera injusta, vive su indigencia cerca de ese sitio fastuoso y turístico que es Disney World, en Orlando, Florida.
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El propio Sean Baker define a esas personas como “indigentes invisibles”, en familia, para quienes es muy difícil romper el ciclo de la pobreza cuando en su propio país son ignorados. El filme nunca muestra ese país que reflejan los estudios millonarios de Hollywood casi siempre.
La historia de El proyecto Florida se articula con los juegos de niños ante una realidad dura para ellos y para los adultos. Por ejemplo, las imágenes de las niñas que miran, desde sus lugares pobres, los juegos de pólvora en las alturas de Disney World, allá, no tan lejos, son secuencias cuya riqueza estética es parte de la sensibilidad del filme.
Se trata de la habilidad que tiene Sean Baker para hilar una sola historia con muy distintas costuras o diversos tejidos: parecen historias sueltas, pero no, porque tienen la destreza de amalgamarse en un solo relato y este siempre bien amarrado a lo interno (como palabras que al unirse conforman una oración).
Igual, dicho relato nunca pierde la relación con el entorno (pobreza versus riqueza), producto de un orden económico venido a menos por una crisis. El director Baker tiene tres importantes cómplices histriónicos para convertir su película en filme excelente, son la niña Brooklyn Prince, la joven Bria Vinaite y el extraordinario Willem Dafoe.
Las dos primeras no son actrices profesionales, con el arte del neorrealismo italiano, al que Sean Baker rinde homenaje. La narración habla desde su realismo, sin arengas. El proyecto Florida para nada es frívolo y su final es una explosión perfecta de sentimientos, esto último filmado con un celular, como lo hizo Baker con otro filme suyo de contenido social: Tangerine (2015).
EL PROYECTO FLORIDA
Título original: The Florida Project.
Estados Unidos, 2017
Género: Drama
Dirección: Sean Baker
Elenco: Willem Dafoe, Brooklyn Prince, Bria Vinaite
Duración: 111 minutos
Cines: Magaly, Cinépolis, CCM
Calificación: * * * * * (cinco estrellas de cinco)