William Venegas. 26 noviembre, 2019
Al Pacino (derecha) en una de la mejores actuaciones de su carrera, esta vez como dirigente sindical en líos mafiosos. Fotografía: Romaly para LN.
Al Pacino (derecha) en una de la mejores actuaciones de su carrera, esta vez como dirigente sindical en líos mafiosos. Fotografía: Romaly para LN.

Para un buen director, caso de Martin Scorsese, debe ser ideal rodar una película a partir de un magnífico guion como el de Steven Zaillian (basado en el libro escrito por Charles Brandt), como sucede en esa obra maestra del cine que viene a ser El Irlandés (2019; es un apodo, por eso escrito con mayúscula).

Agréguenle ustedes la expresiva y siempre oportuna fotografía del mexicano Rodrigo Prieto, creatividad al máximo, y la música convertida en fuerza evocadora de Robbie Robertson, entonces la película se nos agranda aún más.

El Irlandés es filme con una duración de 210 minutos, así que pueden imaginarse la dureza del trabajo de montaje, extenso e intenso, porque la técnica cinematográfica es fundamentalmente una técnica basada en el montaje. En este caso, ahí estriba la monumentalidad de la obra, al escrutinio y creatividad de Martin Scorsese.

El filme viene a ubicarse dentro del llamado film noir (cine negro o policial), solo que, en este caso, viene dentro de la línea exclusiva del protagonismo de la delincuencia: es uno de los mejores retratos que el cine haya hecho de la mafia y de sus delirios (crook-story).

La película respira como respiran los mafiosos, antihéroes, para ser una especie de lírica de la decadencia. Pese a la dureza de los acontecimientos que la trama lleva adelante, Scorsese se las ha ingeniado para que esta nos resulte espontánea y hasta sensiblemente humana (¡paradoja!).

Para que eso suceda es muy importante la interpretación dramática, no solo de cada actor, sino en sentido coral o colectivo, para no olvidar que se trata de seres humanos metidos en una cabalgata de barbarie, donde lo cruel puede conjugarse con lo noble: el crimen con el bautizo de un niño, por ejemplo.

Dentro de ese logro actoral colectivo, destaco lo que han logrado los histriones Joe Pesci y Al Pacino, eximio el segundo. Ellos son lo más importante de la atmósfera emocional, aunque el peso narrativo recaiga en Robert De Niro, extraordinario en el último tercio del filme, cuando se recrea la vejez del mafioso.

Al contrario de algunos cineastas defensores del experimento, para quienes la narrativa no es asunto central (actitud poco novedosa porque ya se daba con algunos estudiosos medievales), Martin Scorsese tiene –en El Irlandés– gran cuidado por cada paso narrativo: aquí no hay hilos sueltos ni situaciones tan solo caprichosas, así desde el principio con el plano secuencia que introduce al personaje con la historia.

La película se basa en hechos reales, propicia para revelar los altos niveles de corrupción, desde el afán por el poder y por el dinero. Estamos ante una parte del todo, porque no hay una visión de la ley, por ejemplo; pero, fundamentalmente, estamos ante una película de muy alto vuelo y de inolvidable dirección de arte.

Ficha técnica:

Título original: The Irishman.

País: Estados Unidos, 2019.

Género: Film Noir.

Dirección: Martin Scorsese.

Elenco: Robert De Niro, Al Pacino, Joe Pesci.

Duración: 210 minutos.

Cines: Nova, Magaly.

Plataforma: Netflix

Calificación: Cinco estrellas de cinco posibles.