William Venegas. 27 enero
Nicole Kidman interpreta a Erin Bell. Foto: cortesía
Nicole Kidman interpreta a Erin Bell. Foto: cortesía

La carrera como realizadora de la directora estadounidense de origen japonés, Karyn Kusama, ha sido un tanto irregular y creo que, por distintas razones, perdió la oportunidad de darnos una mejor película con Destrucción (2018).

No digo que sea un filme de mala calidad, ¡cuidado!, la aseveración primera no puede llevarnos a la segunda, y lo primero que puedo resaltar de la película Destrucción son algunas de sus virtudes narrativas. A la vez, debo alabar la caracterización de su personaje principal (bien llevado por Nicole Kidman) porque resume la propuesta conceptual del filme.

Eso no siempre es fácil de lograr; aunque, para ello, la señora Kusama alarga su diseño de planificación de manera harto ceremoniosa y descuida el trabajo de sus otros histriones.

El filme narra la historia de Erin (Nicole Kidman), policía encubierta dentro de una muy peligrosa pandilla de asaltantes; por codicia, ella finaliza atrapada en el juego sucio de los mafiosos. Esto trae consecuencias mortales para su gente (no lo voy a explicar más, disculpen).

Con el tiempo, mucho tiempo, Erin tiene oportunidad para la venganza y la aprovecha en contra de los mafiosos. Es el cuerpo de la película, que juega con el tiempo narrativo (pasado y presente de los sucesos) y lo hace de manera bastante afortunada.

La película insiste en su punto de vista: lo más dañino que hay en el entorno humano se encuentra en la conducta del propio ser humano, por lo que el guion de Phil Hay y Matt Manfredi no quita el dedo de la llaga.

Incluso, el guion desarrolla la misma idea dentro de las subtramas presentes (el ser humano devasta al ser humano), aunque las tramas subyacentes –por momentos– le hacen perder equilibrio al argumento central.

El filme se excede con su tono duro como redoble de tambor en un funeral y con su atmósfera seca como de desierto sin espejismos. Esto que puede “doler” en términos narrativos, igual vale dentro del pesimismo del filme: es película llena de grises, de dobles conductas, lo que algunas veces funciona bien y en otras no: en otras secuencias necesita ser más explicativa para entender causalidades y no dejar la trama dentro de lo casual.

La fotografía también es seca, es como si el lenguaje fílmico entero quisiese ser parco o hasta ascético dentro de un policial, sin lograrlo del todo.

En el Atharva-Veda se lee: "Todos los dioses están en Brahma como las vacas en un establo". En este filme nada hay más allá ni más acá de la tragedia humana, como los dioses en Brahma. Con más cuidado o talento (no sé) habríamos tenido una película excepcional, aunque igual la recomiendo.

DESTRUCCIÓN

Título original: Destroyer

Estados Unidos, 2018

Género: Drama policial

Dirección: Karyn Kusama

Elenco: Nicole Kidman, Sebastian Stan

Duración: 123 minutos

Plataforma: Nova, Cinépolis, Cinemark, San Pedro, Magaly

Calificación: TRES estrellas ( * * * ) de cinco posibles