
Bastan estas pocas líneas para establecer la sinopsis de la película alemana Un sueño entre sombras (2017): Saliya Kahawatte oculta que es ciego para conseguir trabajo en un hotel de lujo e igualmente mientras trabaja. Pero su mentira empezará a desmoronarse cuando se enamora de una joven madre, ella con un hijo pequeño.
Justo es reconocerlo, esa trama suena bien para una película convertida en comedia romántica que sabe mantener sus límites para, así, no caer en un melodrama de esos que se sirven como revienta lágrimas en la mirada de los espectadores. Igual, el filme evita recursos dramáticos para generar lástimas innecesarias.
Ello es mérito de su director Marc Rothemund, quien parte de un guion escrito por Oliver Ziegenbalg y Ruth Toma, quienes –a su vez– construyen el guion desde una historia escrita por el propio Saliya Kahawatte. O sea, se trata de un filme basado en hechos reales.
El asunto es que al director Marc Rothemund no le ha temblado la mano para narrarnos su historia con determinada ruptura del espacio de lo verosímil, al punto que nos resulta difícil creer que, de verdad, se base en hechos reales.
Esto es importante para que Un sueño entre sombras mantenga bien su soltura, su ingenio y su zalamería.
De esa manera, uno siente que el director ha logrado hacer fácil algo tan difícil y complejo como estructurar una comedia, incluso –si me permiten la herejía– con tonos marxistas (me refiero a Groucho Marx). En dicho afán, es evidente la atinada colaboración de buenas actuaciones.
Agrego algo valioso: entre secuencias que son más bien cajoneras, Un sueño entre sombras no solo tiene buenos momentos para reír, sino que además se atreve a repercutir en asuntos como la tolerancia, en el respeto a la diferencia y en cuestionar desviaciones socio-racistas que se presentan en la sociedad alemana ante la llegada de tantos inmigrantes.
Esos asuntos sociales igual el filme los maneja con buen humor, aunque en algunas escenas se le siente el tono de discurso, lo que se pudo haber evitado (debió haberse evitado).
Los rasgos humorosos permanecen cuando la película pasa a ser comedia romántica, aunque con esta subtrama busca contenerse, como para no estorbarle a lo propiamente amoroso. Me quedo sin entender esa suerte de decisión.
Como nota al margen, recuerdo una cita del Marcel Pagnol, dramaturgo y cineasta francés, a quien se le debe este edicto: “En el cine no hay más que un argumento: un hombre encuentra a una mujer; si hacen el amor es una comedia, si no, ¡es una tragedia!”
En Un sueño entre sombras no lo hacen, pero se mantiene como comedia romántica, porque la película salvaguarda su marcado acento alegre, aún en la adversidad y aún dentro de ciertas fallas narrativas, que las tiene.
El cineasta Ernst Lubitsch decía que nadie debería hacer una comedia si no tiene un circo dentro. Aquí está el mérito del director Marc Rothemund con este filme: logra una especie de circo desde una historia real… y le funciona.
Se vale ir al cine.
UN SUEÑO ENTRE SOMBRAS
Título original: Mein Blind Date mit dem Leben
Alemania, 2017
Género: Comedia/Romance
Director: Marc Rothemund
Elenco: Kostja Ullmann, Jacob Matschenz
Duración: 111 minutos
Cines: Magaly, La Salita
Calificación: TRES estrellas ( * * * ) de cinco posibles