William Venegas. 2 diciembre
Taron Egerton pierde la oportunidad de lucirse. Foto: cortesía
Taron Egerton pierde la oportunidad de lucirse. Foto: cortesía

Robin, el de la capucha, Robin Hood, es siempre referencia para hablar del buen ladrón, o sea, del que roba a los ricos para darles a los pobres. Es un héroe surgido de la tradición oral plasmada luego en la literatura anónima: él, su amada Marian y sus seguidores tan particulares.

Su nombre fue el de Robin de Locksley, quien, escondido con su gente en el bosque de Sherwood, se dedicó a combatir los desmanes del príncipe Juan Sin Tierra, quien ocupaba el trono inglés mientras el rey Ricardo Corazón de León combatía en las cruzadas.

Al regreso del rey Ricardo, Robin Hood depuso sus arcos y flechas y se fue con su amada Marian. Al final de su vida empuñó de nuevo el arco, lanzó una flecha y le pidió a Marian que ahí lo enterrara.

He de decirles que esa fue la historia que leí en edad escolar en un libro que, entonces, apenas costaba dos colones y que guardé por muchísimo tiempo, de la editorial Novaro.

Apenas pude, comencé a ver cuánta película llegaba con dicho héroe como personaje. Desde 1908 se había filmado el primer corto sobre Robin Hood. Hubo varias versiones en el cine mudo y más con el cine sonoro, con actores icónicos como Douglas Fairbanks, Errol Flynn, Cornel Wilde y otros que se han de encontrar en Wikipedia.

Hasta Disney hizo una versión animada con animales, donde Robin Hood tenía la figura de un zorro. Los últimos “Robin” dignos de ser mencionados son los actores Kevin Costner y Russell Crowe.

Esta alargada introducción está escrita por la presencia de una de las peores películas que he visto sobre el noble héroe de Sherwood. Se titula Robin Hood (2018) y más parece un subproducto de esos con los superhéroes de Marvel. Algo así como un sacrilegio (para mí).

El actor que lo encarna es malísimo, se llama Taron Egerton, quien pensó que estaba en un filme de Rápidos y furiosos. En ello, Egerton cuenta con la complicidad del realizador Otto Bathurst. Tan malo es este filme que no parece dirigido, sino perpetrado por dicho “director”.

La trama es una especie de precuela de la historia más conocida de Robin Hood. Película medio tonta, forzada y sin sustancia. No sirve ni como acción, aventura o romance, menos como vistazo de la Inglaterra medieval. No funciona, así de simple, y menos con tantos giros injustificados o ilógicos de la trama.

Por ahí, se permite importantes críticas a la religión católica y a sus abusos de entonces, con cierto aire de presente histórico, pero ya sabemos que una golondrina no hace verano. Lo peor es que su ambientación más parece de ciencia-ficción que de aventura medieval.

No puedo recomendarles este pastiche cuyo título de Robin Hood le es más bien ostentoso. Este filme es como meter la mano en el sombrero de un mago y descubrir que ahí no hay nada, ni siquiera el conejo con la zanahoria.

Título original: Robin Hood

Estados Unidos, 2018

Género: Acción

Director: Otto Bathurst

Elenco: Taron Egerton, Eve Hewson, Jamie Foxx

Duración: 116 minutos

Cines: Nova, CCM, Cinépolis, Cinemark, Citi

Calificación: UNA ( * ) estrella