Por: William Venegas.  4 marzo

En estos día se ha estrenado lo que podría ser el primer filme característico de la era Donald Trump, con su visión acerca de lo que él y su gobierno entienden como relaciones internacionales, por un lado, y con el temor que les produce la Rusia postsoviética de Vladimir Putin, por otro lado.

Hablamos del filme Operación Red Sparrow (2018), dirigida por Francis Lawrence, realizador conocido, sobre todo, por su trilogía de Los juegos del hambre, donde dirigió a la buena actriz Jennifer Lawrence, con quien repite esta vez, ella como una agente rusa, según un programa donde las mujeres son llamadas “Gorriones”.

Jennifer Lawrence le da cuerpo a una agente rusa en cine de espionaje. DISCINE PARA LN (1)
Jennifer Lawrence le da cuerpo a una agente rusa en cine de espionaje. DISCINE PARA LN (1)

Ya no es la Unión Soviética del “Partido”, como se decía en las películas categóricas de la Guerra Fría. Ahora se trata de la Rusia del “Presidente”, en clara alusión al señor Putin, sin mencionarlo por su nombre. Sin embargo, la contextualización es idéntica: los rusos son crueles, más bien tontos, cínicos, sin ética alguna y, de paso, son un peligro para el mundo.

Dentro de los tantos programas de espionaje que el cine les ha inventado a los rusos, ahora el filme Operación Red Sparrow nos muestra uno muy peligroso: en una escuela por allá escondida, de manera muy secreta (aunque no para la inteligencia de Estados Unidos), mujeres muy bellas son preparadas para que utilicen sus cuerpos como medios para obtener información o para matar a gente contraria.

Se trata de la utilización de la belleza desnuda de la mujer sin escrúpulo alguno, por lo que el filme es reiterativo con tales imágenes, donde importa más la notable lindura desabrigada del cuerpo de la actriz Jennifer Lawrence antes que su talento como actriz. Eso y otras secuencias harto violentas definen el tono del filme (y de los rusos).

Por supuesto que los agentes de la CIA, en esta película, son exactamente lo contrario de las agentes llamadas “Gorriones” (no sé por qué “Gorriones Rojos”, cuando la bandera rusa actual no es la roja del período anterior). Con agentes tan buenos del lado estadounidense, tenía que suceder lo que así sucede: una mujer Gorrión y un agente de la CIA se enamoran.

El filme tiene algunas buenas secuencias de suspenso y algún estudio sobre el amor como unidad de los contrarios, sin caer en manoseadas escenas de acción propias de este género fílmico (lo que se le agradece) y, total, permite que la película sea Jennifer Lawrence en pantalla casi siempre (esto se le agradece aún más).

Esta película nos recuerda a aquella otra del francés Luc Besson, Nikita (1990), con sus refritos. En Operación Red Sparrow está más claro lo del sexo como arte de sometimiento y medio para matar, por lo que el filme se pasa de esquemático y, en lo político, de maniqueo, sin llegar a aburrir del todo: ni encanta ni espanta.

Calificación:

Título: Operación Red Sparrow

País: EE.UU.2018.

Género: Acción.

Dirección: Francis Lawrence.

Elenco: Jennifer Lawrence, Joel Edgerton.

Duración: 139 minutos.

Cines: Nova, Cinépolis, Cinemark, Citi.

Calificación: Dos estrellas, de cinco posibles.