Cine

Crítica de cine de ‘Medea’: Diantres, ¿para qué un hijo?

El cine costarricense retoma con acierto un sendero por el que transitan algunos pocos realizadores.

Con el título de Medea nos vemos ante un filme costarricense que se plantea una idea más cercana a la percepción emotiva y la prefiere antes que la narración tradicional.

Con esta película, el argumento deja de ser el contenido. Ni siquiera el título es una primera generalización de lo que veremos en pantalla. Todo va según la escritura y dirección de Alexandra Latishev Salazar, quien prefiere la ambigüedad ante el conflicto íntimo del personaje principal.

En este caso, se trata de una joven estudiante llamada María José, quien está embarazada. De ello, el filme no da antecedentes y es algo que parece no interesarle a nadie, ni siquiera a la familia de la joven.

Ahí es donde la película de Alexandra Latishev prefiere detenerse y lo hace de distintas maneras, aún con el riesgo de caer en tiempos muertos (lo que le sucede), pero igual con secuencias dignas de reflexión útil.

Lo que vemos es el proceso de la joven estudiante y su deseo de cortar su embarazo: se trata de incluirnos –a todos– en los vericuetos de la psicología humana: la de María José.

Los aspectos estéticos de Medea no son tan importantes ante la singularidad del dilema, por lo que el filme se desarrolla de manera más bien ceremoniosa con cámara en mano, en modo de pantalla reducida (4:3) y con tomas cerradas, algunas muy bien logradas (los amigos en el bar, por ejemplo).

Con ese arte, Alexandra Latishev intenta ver si le es posible pasar de un ambiente cerrado, oclusivo o claustrofóbico a otro donde predomine la ansiedad. Donde mejor lo logra es en la secuencia del parto.

En un filme así, el personaje principal es más importante de lo usual. Este debe ser unívoco para “invisibilizar” el texto narrativo, aún cuando haya presencia de un discurso. En el caso de María José, lo cierto es que la joven actriz que la encarna, Liliana Biamonte, peca por su insulsez o desabrimiento (como si el personaje le resbalara en la mayoría de las ocasiones).

En todo caso, acepto con gusto que Medea es paso adelante en ese cine nacional que gusta salirse de la narración clásica, porque deja inquietudes válidas sobre la gestación, el aborto, el cuerpo de la mujer, la soledad, la indiferencia ajena, la familia y otras lecturas posibles.

Este tipo de cine no me seduce, a menos que hablemos de Ingmar Bergman, Jean-Luc Godard, Glauber Rocha o de Luchino Visconti, entre otros, pero tampoco voy a ser necio y quiero recomendarles Medea antes de que la quiten de la cartelera del país.

Título original: Medea (Costa Rica, 2017)

Género: Drama.

Directora: Alexandra Latishev.

Elenco: Liliana Biamonte, Javier Montenegro, Arnoldo Ramos.

Duración: 70 minutos.

Cines: Magaly, Cinemark.

Calificación: ***

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