
He aquí una película de pinceladas muy marcadas, de textura compacta y de colores vivos, como lo fue el impresionismo en la pintura y como lo fue el postimpresionismo, secuela o continuación del primero, que intentó ser más subjetivo con la realidad llevada a sus cuadros.
De lo que se trata es de la película Loving Vincent (2017), filme polaco dirigido por Dorota Kobiela y Hugh Welchman. Sin llegar a del todo experimental, esta propuesta se arriesga a ser diferente sobre la vida del pintor neerlandés Vincent van Gogh (1853-1890), quien nació un 30 de marzo.
Lo que se relata sobre la vida de Van Gogh se hace con constantes retrospecciones en blanco y negro o con dominio de imágenes grisáceas. El resto lleva la vivacidad colorida y todo el estilo del artista neerlandés, como si fuesen pinceladas del propio Van Gogh. Sucede en Francia, en el verano de 1891.
La trama muestra al cartero Joseph Roulin, amigo de Van Gogh, quien le pide a su hijo Armand que lleve una carta del pintor al hermano de este, Theo. Solo que Theo también ha muerto después de que Vincent se quitara la vida. El afán de Armand por entregar a alguien la misiva, le permite a la película reconstruir los últimos momentos de Vincent (este es un recurso narrativo que nos heredó Orson Welles desde El ciudadano Kane, 1941).
No solo eso, el filme cuestiona si la muerte del artista plástico fue suicidio o asesinato, discusión que se da entre algunos estudiosos. De paso, la película echa sus cartas en favor de uno de los movimientos más interesantes y valiosos del arte: el impresionismo y el postimpresionismo, con nombres como Cézanne, Serat, Monet, Munch, Tolouse-Lautrec, Manet y Gauguin, algunos de ellos bien delineados en los trazos animados del filme.
Si bien lo narrado peca de simple con su núcleo argumental, con su definición de personajes y con el progreso de situaciones y de diálogos (es el punto débil de la película), por otro lado tenemos una bien lograda puesta visual, arriesgada y artísticamente exquisita, cuando la historia es realizada al óleo, con más de 65.000 fotogramas animados, los cuales fueron pintados como si fuese el arte de Van Gogh (lo repito).
LEA MÁS: 'Loving Vincent': el cine pintado por Van Gogh
Para esa aventura artística, cumplida con enorme respeto y cariño por Van Gogh, se necesitó de 125 artistas pintores. Toda la película refleja la inflexión estética del pintor neerlandés, incluso en las secuencias con movimiento: de ahí la vivencia que nos da Loving Vincent de estar ante el arte del postimpresionismo, pero con movimiento.
Es importante saber que esta película aporta poco ante lo que ya se ha dicho sobre la vida de este pintor (incluye el episodio del corte de su oreja); empero, como este deleite visual impresionista no siempre lo da el cine, les recomiendo no perderse Loving Vincent.
Ficha técnica:
Título original: Loving Vincent
Polonia, 2017
Género: Biográfico/Animado
Dirección: Dorota Kobiela y Hugh Welchman
Elenco: Douglas Booth, Saoirse Ronan y Chris O’Dowd
Duración: 95 minutos
Cines: Magaly, Cinépolis, Cinemark y CCM
Calificación: TRES estrellas ( * * * ) de cinco posibles