Cine

Crítica de cine de ‘El precio de la verdad’: Lo dice el cine: sartenes cubiertos con teflón son un peligro

El director Todd Haynes vuelve con su estilo transgresor para que abramos los ojos

No recuerdo dónde, pero la frase leída la repaso con cierta exactitud, la de que Todd Haynes, director de cine californiano nacido en 1961, hace que sus filmes sean la mirada de un cineasta libre de prejuicios. Quienes han visto sus películas saben que es cierto.

No en vano, Haynes es graduado en Arte y, sobre todo, en Semiótica. Luego se trasladó a Nueva York y comenzó su carrera fílmica con cortometrajes de distintos estilos. Ahora nos llega su película más reciente que confirma lo dicho. Se trata de El precio de la verdad (2019).

Este largometraje corre el peligro de pasar inadvertido en la cartelera del país, cuando no solo se trata de un filme bien armado, sino que su trama va más allá de la habilidad por describir situaciones dramáticas para, por igual, mostrar el valor de algunas personas de bien quienes afrontan peligros en función de alguna solidaridad.

Si pensamos como lo hizo Jean-Paul Sartre de la literatura, esta película viene a ser un descubrimiento del hombre y de su mundo, por lo que nos permite comprender mejor la vida actual. Cada día el juego está más claro, las corporaciones millonarias “se comen el mundo” en beneficio propio: solo les importa la ganancia económica por encima de cualquier ética o valor humanista.

Aquí hablamos no solo de un filme bien plasmado, bien diseñado, bien actuado, bien fotografiado y con excelente banda sonora. Hablamos de un filme valiente al que, curiosamente, le faltó arriesgar más en su ritmo dramático y ceder menos a secuencias melodramáticas. Le falta dinamismo, pero le sobra audacia para poner el dedo en la llaga.

Su función social está clara: el filme denuncia cómo ahora la especulación financiera monopoliza ciertos componentes con el saqueo de recursos energéticos. El precio de la verdad demuestra que una importante empresa ha usado para la fabricación del teflón (el que recubre sartenes) un ácido que produce cáncer. Igual les sucede a sus trabajadores y a los vecinos de sus plantas químicas, con muertes prematuras por cáncer.

El filme denuncia el accionar capitalista incrustado en la factoría química. En su desarrollo, la película se toma su tiempo, porque no quiere dejar nada a la especulación y pretende ser lo más didáctica posible, sin que esto vaya en detrimento de la tarea de su director Todd Haynes: lograr una buena película, que pasa por secuencias de inteligentes manejos de cámara.

El filme se basa en un artículo escrito en el 2016 por Nathaniel Rich, luego de ardua investigación, titulado “The Lawyer Who Became DuPont’s Worst Nightmare”. Aún hoy la empresa enfrenta múltiples demandas por dicho uso del teflón (la película muestra tales demandas y las lleva hasta la complicidad gubernamental con la empresa). Hay más aristas que el El precio de la verdad muestra. Vale la pena que usted las descubra en el cine.

‘El precio de la verdad’

Título original: Dark Waters

Estados Unidos, 2019

Género: Drama

Director: Todd Haynes

Elenco: Mark Ruffalo, Anne Hathaway, Tim Robbins

Duración: 126 minutos

Cines: Nova, Cinépolis, Cinemark, San Pedro, CCM

Calificación: CUATRO estrellas ( * * * * ) de cinco posibles