Cuando a Enrique IV le fue exigida su conversión al catolicismo para poder ser rey de Francia, dijo su famosa frase: “Paris vaut bien une messe” (París bien vale una misa). Ahora el afamado realizador neoyorquino Woody Allen parece decirnos que París bien vale una película y nos da una gentil cinta titulada
Se trata de una coproducción entre Estados Unidos y España cuya trama es paso para tejer con fino humor una historia sobre la nostalgia romántica. La película cuenta la historia de una familia adinerada que viaja a la capital francesa por asuntos de negocios. La hija, tan bella como burguesa, está a punto de casarse con un escritor de sentimientos menos pragmáticos, quien gusta de evocar el pasado.
La muchacha se llama Inés. Él se llama Gil, tan gil como su nombre, por ser persona simple, si se quiere incauta, distinto él a la realidad en que se mete su novia Inés. Sin embargo, París hará explotar los sentimientos de Gil, en cuanto a su gusto por el pasado, algo propio del movimiento romántico en el arte.
En Gil, el pasado es evasión ante un presente ominoso. Es la idea que expresó el poeta Jorge Manrique en una de sus coplas, en época medieval (grafía antigua): “'cómo, a nuestro parescer, cualquiere tiempo pasado fue mejor'”. Con
Aquí disfrutaremos de nuevos encuentros con figuras históricas de la cultura como Toulouse-Lautrec, Degas y Gauguin, nada menos que en el romántico Moulin Rouge. Gil prefiere volver a su escape romántico, con Buñuel, Dalí, Hemingway, F. S. Fitzgerald, Picasso, Cole Porter (quien canta su
Allen se da gusto con su narración, aunque se le siente problemas con la continuidad entre algunos planos sucesivos (
Hay momentos en que el rendimiento amoroso de Woody Allen con París llega al exceso de galantería (amartelamiento no siempre justificado). Allen hace suya la frase dicha por Goethe: “Puedo prometer ser sincero, pero no imparcial”; esto hace más íntima la trama, para mal o para bien.
Con dicho tema, Allen no logra repetir la calidad de una de sus mejores películas:
Incluido el choteo a los republicanos estadounidenses, esta nueva cinta de Woody Allen tiene magia absorbente, nos hace sentir bien, nos hace amar y evocar, nos transmite el rico sabor de caminar bajo la lluvia, aunque no tenga que ser siempre en París. Exacto: ¡no se pierdan