Estos datos convierten a Gringo pinto en uno de los cortometrajes costarricenses con mayor seguimiento en la web, lo que ha generado una gran satisfacción a sus creadores Guillermo Ramos y Adrián Espinoza, profesionales en animación digital de la Universidad Véritas.
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“Hola, ¿me pude ayudar con la dirección de mi hotel, por favor?”, pregunta el gringo al inicio del corto, mientras que el tico le responde: “Claro mi compa, ¿cuál es el hotel?”, seguido de las típicas direcciones que suelen recitar los ticos.
Mientras se dan las curiosas indicaciones, la imaginación del extranjero comienza a volar y la narración del corto se empieza a desarrollarse.
“Todos sabemos esto de las direcciones en los costarricenses. Es gracioso para todo el mundo. Pero más allá de eso se refleja, en el tico, esas ganas de querer contar más de lo que le preguntan hasta el punto que hace conversación e hilvana toda una historia”, agregó Ramos.
Para Ramos, el éxito que el corto ha tenido en YouTube, responde a la necesidad que tienen los costarricenses de verse reflejados en sus propias imágenes, sobre todo si se hace de una forma cómica.
“El costarricense quiere ver cosas de nuestros país. Y la verdad es que cortos de este tipo, subidos a la red, son pocos o, al menos, ninguno tiene un aire cómico. Eso le gusta mucho a la gente, reírse de su cultura y de sus cosas. No es crítica social, nada artístico ni abstracto,
“Este corto narra la muerte de una persona que luego le va a contar toda su vida a San Pedro. Nosotros cambiamos esto y pensamos en un tico que contara una aventura de vida a un gringo. Al final salió esta historia”, explicó Ramos.
Ocho meses de producción tardó la consecución de
Ramos y el coguionista, Adrián Espinoza, se dedicaron a recolectar las jergas ticas más ingeniosas, ya fuera consultado en la red o preguntando a amigos locales y extranjeros. Luego de una selección de 100 jergas, Espinoza inició la escritura del guion.
Siany Chavarría, Diego Hernández y Juan Pablo Castro fueron los encargados de trabajar individualmente a los personajes, la iluminación y los detalles gráficos.
“Fue un proceso arduo. Al final el corto no es una obra de arte en cuanto a texturizado y otros aspectos, pues nunca fue esa la idea. Para mí, el trabajo con varios personajes fue complicado, pues yo fui el encargado de animar a todos ellos”, relató el creador.
Ramos reconoció que, debido a la acogida que el corto ha tenido en YouTube, ya considera la realización de una segunda parte.
“No tengo idea cuando sacaré este nuevo trabajo. He pensado en unos cortos de 15 a 30 segundos, donde el gringo y el tico sean protagonistas de otro tipo de situaciones, siempre muy a lo tico”, finalizó.