Alexánder Sánchez. 13 marzo, 2017
Neto Villalobos en el set de El gran Líbano , en el que fungió como codirector. Cortesía de Patrick Mouzawak
Neto Villalobos en el set de El gran Líbano , en el que fungió como codirector. Cortesía de Patrick Mouzawak

En medio de un gran valle, en el lejano país de Líbano, resuena con sentimiento una canción 100% costarricense.

La tonada criolla, extrañamente, irrumpe en la escena de un cortometraje que se cuece por entero en tierras árabes. Sus notas tropicales se vuelven claves en la historia y nos revelan, sin más dudas, que la mano de un costarricense está detrás del drama fílmico.

La figura misteriosa es Neto Villalobos, el mismo cineasta detrás de películas como Por las plumas y Cascos indomables, quien está en Beirut –capital libanesa–, viviendo una experiencia sin precedentes en su carrera fílmica.

Neto Villalobos junto a Mounia Akl, la otra directora del cortometraje. La cineasta es libanesa. Cortesía de Patrick Mouzawak/Lebanon Factory
Neto Villalobos junto a Mounia Akl, la otra directora del cortometraje. La cineasta es libanesa. Cortesía de Patrick Mouzawak/Lebanon Factory

El fin de semana, Villalobos terminó de codirigir una producción que se estrenará en la Quinzaine des Réalisateurs (Quincena de Realizadores), del Festival de Cine de Cannes 2017. Se llama El gran Líbano .

“Es un drama seco. Relata la historia de Bassem, quien despierta con resaca a la orilla de un lago, rodeado de peces muertos y de su hermana Youmna. No la ha visto en 10 años y ella lo observa con una pala y un ataúd”, adelantó el cineasta a La Nación.

La obra la codirigió y coescribió con la cineasta libanesa Mounia Akl, luego de ser seleccionado entre realizadores de todo el mundo para participar en el proyecto Lebanon Factory. Se trata del primer costarricense y primer centroamericano en participar en esta serie de cortometrajes.

“La historia del corto se desarrolla y se enmarca en Líbano, en su contexto, pero que tiene elementos locales y de Costa Rica; es una mezcla. La canción es uno de esos elementos”, explicó Villalobos.

El tema se llama Pueblos, es una bachata, y es obra del músico nacional Pablo Rojas, cantante del proyecto Hijos y antiguo miembro de Florian Droids.

“La canción terminó siendo una bachata, pero en realidad es un remix de una canción que saldrá en el próximo disco de la banda Hijos. El tema tendrá otra versión en el disco”, dijo Rojas.

“La letra es una colaboración de Adrián Poveda, de la banda Monte. Habla sobre la toma de decisiones, el cuestionamiento de la fe y sobre las despedida de dos personas. Es muy básica y directa”, agregó el músico.

Neto Villalobos junto a la actriz de ‘El gran Líbano’. Patrick Mouzawak/ Lebanon Factory
Neto Villalobos junto a la actriz de ‘El gran Líbano’. Patrick Mouzawak/ Lebanon Factory

Manos a la obra. Según las reglas del Lebanon Factory, cuatro directores de cualquier parte del mundo se avocan a trabajar en dupla con cuatro directores de un país en específico, en este caso Líbano.

En esta oportunidad, los cuatro directores elegidos llegaron de Portugal, Bosnia, Francia y, por supuesto, de Costa Rica.

“A partir de esas duplas ya creadas, empezamos a trabajar en la creación del corto. No existen reglas establecidas, excepto que la duración máxima es de 15 minutos”, dijo Villalobos antes de partir a tierras árabes. “El proyecto arrancó hace cuatro o cinco meses. En ese momento, con Mounia Akl, comenzamos a coescribir el corto”, agregó.

Ya en Líbano, Neto y Akl hicieron el casting y la búsqueda de las locaciones. Finalmente, se llevaron a todo el crew a un valle ubicado a dos horas de Beirut, pues las exigencias de la narración así lo ameritaba.

Veinticinco personas al mando de Neto y Akl, todos de primera línea profesional, contribuyeron para que la filmación “fluyera bien”, según asegura Villalobos.

El set de grabación de ‘El gran Líbano’ estuvo situado a dos horas de Beirut, capital libanesa. Cortesía de Patrick Mouzawak / Lebanon Factory
El set de grabación de ‘El gran Líbano’ estuvo situado a dos horas de Beirut, capital libanesa. Cortesía de Patrick Mouzawak / Lebanon Factory

Los inconvenientes del idioma y el temor de que los egos de ambos directores chocaran en en el plató nunca fueron un problema. “Obviamente yo no domino el árabe y no conocía a nadie del equipo. Pero nos comunicamos por medio del inglés o francés. La gente se adaptaba”, recordó Villalobos.

“Con mi codirectora el trato fue tuanis. Nos entendimos muy bien, nos complementamos bien. A veces se me ocurría algo a mí para mejorar una escena y a veces a ella. A veces ella dirigía a los actores, y en otras ocasiones lo hacía yo”, agregó.

Según el tico, el único factor con el que tuvieron que luchar fue con el clima, que amenazaba constantemente con la continuidad del corto. “Filmamos en un valle, donde un día amanecía con sol, luego con neblina y hasta hubo pronóstico de tormenta”, finalizó.

En este momento, Villalobos continúa en Líbano en la etapa de posproducción del corto. El proceso de edición, sonido y colorización debe terminar en dos semanas, dejando lista la producción para su gran estreno en Cannes, en el mes de mayo.