
Este fin de semana, una de las historias de amor, pérdida y redención más famosas de la historia del cine está de aniversario.
Considerada una de las mejores películas de todos los tiempos, Casablanca celebra 75 años desde que se estrenó el 26 de noviembre de 1942 en el Teatro Hollywood de Nueva York para capitalizar la invasión aliada de África del Norte.
Nadie en el equipo esperaba pasar a la historia y su intención no era convertirse en una de las cintas más icónicas de la pantalla grande.
De hecho, era una más entre las numerosas películas propagandísticas que Hollywood produjo a principios de los años 40, especialmente tras el ataque japonés a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941.
La cinta tardó en asentarse en la taquilla. Sin embargo, acabó conquistando al mundo entero y ganó el Óscar a la mejor película en 1944.
El filme le dio vida a un romance devastador, protagonizado por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en los papeles de Rick Blaine e Ilsa Lund. Ambos eran unos amantes cuya unión se vio sacrificada en beneficio de la lucha contra los nazis, en la ciudad de Casablanca.

Una alegoría en la pantalla grande
Nora Fiore, directora del blog de cine clásico Nitrate Diva, le dijo a la agencia de noticias AFP que Casablanca trata del triunfo del idealismo sobre el cinismo, destacando la pasión de los actores de reparto, muchos de los cuales eran refugiados que escapaban de la persecución nazi.
“Casablanca muestra, de forma edulcorada, una alegoría de Estados Unidos saliendo de su aislacionismo y egoísmo, y arriesgándose para ayudar a otros, sobre todo a los refugiados”, le dijo Fiore a la AFP.
El guion de la cinta, escrito por Howard Koch, Julius Epstein y su hermano gemelo Philip se llevó un Óscar. Además, popularizó las frases “Detengan a los sospechosos habituales” y “Siempre tendremos París”.
El año pasado falleció la actriz Madeleine LeBeau, quien da vida al personaje de Yvonne. Con su muerte, no queda ningún actor vivo de la película. Su legado, sin duda, ha perdurado por décadas.
En 2007 fue considerada por el American Film Institute como la tercer mejor película de la historia y financieramente, aún sigue viendo resultados: la estatuilla del Óscar al mejor director para Michael Curtiz fue subastado por $2.1 millones en el 2012 y el piano del Café de Rick, por $3.4 millones en el 2014.
“Se trata de una película que fascinó a las audiencias en los días más oscuros de la Segunda Guerra Mundial y su mensaje todavía es relevante”, aseguró a la AFP Amanda Garrett, una escritora especializada en películas de la era de oro de Hollywood. “Casablanca pone a cada uno de sus diversos actores en una situación desesperada –viviendo en un régimen totalitario– y luego les obliga a decidir cómo van a reaccionar ante un mal inconcebible”.
“Casablanca ilustra la fuerza del sistema de estudios (hollywoodenses), con un gran director, estrellas, actores de carácter, guión, cinematografía, vestuario y escenografías todos trabajando juntos para producir una película regocijante”, agregó Fiore “Es un homenaje a la genialidad y la calidad del viejo Hollywood y a la pertinencia de las películas que el sistema de estudios produjo en su apogeo”.
William Venegas, crítico de cine costarricense, aseguró que Casablanca es de esas pocas películas que reúnen las condiciones de cine de culto y de cine clásico. "En lo primero, el espectador común nunca termina de verla una y otra vez; en lo segundo, el crítico especializado nunca termina de analizarla desde diferentes miradas", aseveró Venegas.
"Esto la hace tan presente y porque la ficción pasa a ser vivencia (mentira-realidad) gracias a las actuaciones de su pareja protagónica en un romance que aún despierta nobles sentimientos de amor".
