No saben que el premio Óscar existe y, por supuesto, nunca soñaron siquiera con olfatearlo; sin embargo, el mundo está tan embelesado con los animales que protagonizan películas que la Academia de Cine de Hollywood está siendo presionada para bañarlos en oro.
Aunque varios detractores consideran que la idea no tiene fundamento, lo que habría sido impensado en décadas pasadas resuena ahora con fuerza. Existe un clamor popular que surgió en las redes sociales, interés comercial en el tema y figuras, entre ellas Steven Spielberg, que dan su apoyo a la revolucionaria idea.
El que calentó el debate fue Uggie, perro de nueve años que encantó a todos en la película ganadora del Óscar 2012 , El artista, de Michael Hazanavicius.
Uggie desfiló en la alfombra roja, posó para las cámaras como un divo y hasta dedicó un discurso de ladridos en el escenario de los Globos de Oro. Tanto impacto causó el can, que le recordó al mundo el aporte que los animales le han dado al cine y la “conveniencia” de premiarlos con todos los honores.
Uggie hizo lo mismo en la alfombra roja de los premios Óscar; solo que allí, el Jack Russell Terrier llegó con dos premios conquistados: el Golden Collar Award , conocido como el Óscar canino, y el Palm Dog, que es auspiciado por el Festival de Cine de Cannes.
Curiosamente, contar con su propia cuenta de Twitter y una página de Facebook con casi 20.000 seguidores impulsaron la idea de un Óscar para esta mascota y podría hacer que Uggie cambie la suerte de los animales en la Academia.
Para los expertos en la materia, esa posibilidad podría tener mucha más lógica en la actualidad, pues se vive una época en la que es evidente que la gente está cada vez más enamorada de sus mascotas y mucho más sensible hacia el tema de la dignidad animal y sus derechos.
“Los tiempos cambian y la sensibilidad por los animales está en alza también en la industria cinematográfica”, aseguró el periodista especializado en cine Juan Medina, de la agencia EFE.
Tampoco es un secreto que la historia del cine está repleta de queridos y recordados ejemplos. El trabajo de algunos animales han merecido grandes reconocimientos en el plató.
Flipper, Rin Tin Tin, el gran Beethoven, Benji o Lassie, son algunos de los nombres que han llevado el peso de varias películas y en pantalla grande han ganado el cariño de millones de personas.
Por ello, para muchos fanáticos, la Academia se ha tardado mucho en reconocer este trabajo con una estatuilla y muchos animales han muerto sin el reconocimiento merecido.
El caso más reciente fue el de la mona Chita, de Tarzán, que, a sus 80 años, falleció en diciembre sin que aparezca recompensa alguna en su vida.
Tampoco recibió ninguna estatuilla dorada Lassie, collie irlandés protagonista de una serie de siete importantes películas.
“Desde el punto de vista de entretenimiento, no veo tan raro que esto suceda. En todo caso, creo que no se podría premiar la mejor actuación de un perro, pues eso no existe, quizá podría premiarse el mejor personaje animal”, dijo la cineasta costarricense Erika Bagnarello.
“Para mí, los actores tienen procesos de interiorización importantes para convertirse en el personaje. A un perro, usted lo pone a hacer cosas específicas, pero no hay nada emocional en ello”, agregó la cineasta.
Bagnarello agregó que si a la Academia se le ocurriese abrir una categoría para animales, respondería a razones comerciales muy fuertes.
“Claro que sería una estrategia económica, por eso a Spielberg le interesa el tema. Cada nominación le da un valor a la película; si hay un animal nominado en la cinta, más gente irá a verla”, finalizó Bagnarello.
En su defensa, el adiestrador de Uggie, Omar von Muller, le dijo a la BBC que su perro y otros caninos merecen la estatuilla, sin importar lo que digan los expertos. “Ya es hora de que un perro sea reconocido. Mi perro es un verdadero actor que merece un Óscar más que otros actores”, dijo con firmeza Von Muller a la BBC.
Por su parte, Susan Orlean, autora del libro Rin Tin Tin: La vida y la leyenda, le manifestó al medio que hay ciertos animales que tienen suficiente carisma y presencia para ser considerados “actores por derecho propio”,
“Hay animales que actúan de una manera tan deslumbrante que realmente parecen entender algo más allá del estímulo. ¿Qué es lo que ellos piensan que están haciendo? No lo sé”, agregó Orlean.
Curiosamente, cada vez que se habla sobre este polémico tema, se recurre a la leyenda de Rin Tin Tin y el actor alemán Emil Jannings.
Según se cuenta, en la ceremonia del Óscar de 1929, Rin Tin Tin superó en votos a Jannings, pero al final fue el humano el premiado. Rin Tin Tin –que usó varios perros durante su historia– llegó a ser tan popular que protagonizó 27 películas y, en su mejor momento, se dice que el dueño del perro ganó $30.000 por semana de trabajo.
Rechazo total. La petición de un reconocimiento cinematográfico más importante para los animales también llegó a la Academia de Cine Británica, que cada año entrega los premios Bafta.
Precisamente, el mismo Uggie propició la consulta en ese certamen europeo, de gran relevancia en el mundo.
Sin embargo, la organización dijo que Uggie no era elegible “porque su motivación no era histriónica, sino el deseo de saborear las salchichas –su premio– que lo esperaban al final de su carrera”.
Asimismo, los medios de prensa consultaron si cabía premiar el trabajo del cuadrúpedo Joey en Caballo de guerra (2011), de Spielberg, pero fue desestimada la idea.
“En esa cinta, otros 10 caballos interpretaron algunas escenas para las que el titular (Joey) no estaba preparado”, explicó el sitio electrónico ABCcolor de Paraguay.
“Esta es la principal razón por la que muchos se resisten a premiar a un actor de cuatro patas, porque muchas veces son muchos los animales que participan en un mismo rol”, agregó la publicación.
Más fuerte al respecto fue el editorial que publicó el diario británico The Independent, que en su titular calificó la idea como “bestial”.
“El receptor de un Óscar se supone que va a llorar al tiempo que ofrece una homilía a toda la gente maravillosa que le ayudó. Hasta que los animales puedan hacer eso, no van a poder merecer un Óscar”, detalló el editorial .
Esteban Ramírez, director de la película costarricense Gestación, agregó que no apoyaría la idea de una postulación animal.
“Que salga bien la actuación de un animal es pura suerte, es azar. No estaría de acuerdo con un premio así”, afirmó Ramírez.
Hasta la fecha, la Academia no se ha pronunciado al respecto; aunque se especula que es casi un hecho que lo hará, no se espera, por ahora, una pronta respuesta.