
Bad Bunny será la principal atracción del show del medio tiempo del Super Bowl LX en San Francisco. Sin embargo, el cantante no recibirá pago por su presentación. La decisión responde a una regla histórica de la NFL y no guarda relación con su discurso político reciente.
El anuncio ocurre pocos días después de que el álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS se convirtiera en el primer disco en español en ganar el Grammy a Álbum del Año. Durante la ceremonia, el artista criticó las políticas migratorias de Estados Unidos, lo que generó amplia repercusión internacional.
Según información publicada por la revista Forbes, la ausencia de pago no constituye una excepción. Tampoco representa una sanción. La NFL mantiene desde hace años la norma de no pagar honorarios a los artistas principales del espectáculo del medio tiempo. La única compensación directa corresponde a un monto simbólico de cientos de dólares, exigido por sindicatos del sector.
La liga considera este espacio como la mayor vitrina promocional de la industria del entretenimiento. El espectáculo ofrece entre 12 y 15 minutos de exposición global ante cientos de millones de personas.
En 2024, la presentación de Kendrick Lamar alcanzó más de 133 millones de espectadores en transmisión en vivo. El video del show superó las 150 millones de visualizaciones en YouTube. El impacto se reflejó de inmediato en el consumo musical.
Datos de Spotify indican que la canción Not Like Us aumentó 430% en reproducciones tras el Super Bowl. Ese impulso fortaleció una gira que recaudó cerca de $360 millones en venta de entradas. Lamar cerró el año como el cuarto músico mejor pagado del mundo.
Ese mismo efecto explica por qué Bad Bunny aceptó presentarse sin recibir pago, pese a ingresos estimados en $66 millones durante 2025, de acuerdo con Forbes.
El valor promocional resulta tan alto que algunos artistas invirtieron dinero propio para ampliar sus espectáculos. The Weeknd, en 2021, y Dr. Dre, en 2022, aportaron millones de dólares personales para elevar la producción. Estas cifras complementaron un presupuesto de la NFL y Apple Music que suele superar los $10 millones.
Desde 2019, la selección de artistas quedó a cargo de Roc Nation, empresa fundada por Jay-Z. Esta alianza fortaleció la diversidad cultural del espectáculo. La elección de Bad Bunny profundiza esa línea, ya que será el primer show del medio tiempo mayoritariamente en otro idioma.
Para especialistas, la decisión también responde a una estrategia de expansión global. El profesor Jorell Meléndez-Badillo, de la Universidad de Wisconsin, señaló que la liga busca conectar con audiencias fuera de Estados Unidos.
La música latina respalda esa apuesta. Spotify reportó un crecimiento de 2.500% en una década, con una participación actual del 27% de los streams globales.
Bad Bunny cerró 2025 como el artista más escuchado del mundo, con 19,8 billones de reproducciones. Llega al Super Bowl en el punto más alto de su carrera y como referente cultural y político de alcance internacional.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
