“Un periódico tiene una responsabilidad muy grande, porque no solamente cuenta lo que está sucediendo hoy, sino que también va escribiendo la historia del país”, reflexionó la chef costarricense Tía Florita al hablar de La Nación, un medio que ha acompañado distintas etapas de su vida y de su trayectoria profesional.
Las palabras de la querida cocinera, de 99 años, resuenan en el aniversario 80 de este diario que, a lo largo de su camino, ha narrado en sus páginas la historia de la cultura y el arte costarricense. El mensaje de Tía Florita es un resumen del espíritu de un proyecto audiovisual con el que volvemos la mirada hacia quienes han encontrado en nuestras publicaciones un espacio para compartir su obra artística.
En varias entrevistas que publicaremos en nuestras redes sociales y el canal de YouTube de la empresa, artistas de distintas áreas y de variadas generaciones evocaron los recuerdos ligados al periódico y reflexionaron sobre el papel del periodismo cultural, la libertad de prensa y la importancia de contar con un medio de comunicación que documenta la vida de una sociedad.

Durante ocho décadas, las páginas de La Nación han sido testigos de la vida costarricense y, en esa trayectoria, han abierto espacio para las voces, las obras y los sueños de quienes han construido su cultura. En nuestras noticias, entrevistas, críticas y reportajes han quedado registrados los primeros pasos de artistas que después conquistarían escenarios, las creaciones que marcaron épocas y las trayectorias que, con talento y perseverancia, enriquecieron la identidad del país.
Para Tía Florita, ese vínculo tiene una dimensión profundamente personal. A lo largo de su vida, La Nación ha compartido su aporte a la cultura gastronómica tica con miles de familias y ha conservado los recuerdos de una carrera que forma parte de la memoria colectiva.
“Quiero felicitarlos de todo corazón por estos 80 años. Llegar a una edad así es una bendición, se los digo yo, pero también representa muchísimo trabajo, constancia y el esfuerzo de muchas personas”, expresa en su mensaje de aniversario.

Las palabras de la chef reflejan las conversaciones en las que artistas ticos recordaron cuando una foto o una entrevista fueron parte de un acompañamiento a sus carreras y que, aún hoy, son parte de nuestra cobertura y responsabilidad periodística. Las conversaciones nos llevaron a recordar documentos e historias y también a reconocer a quienes, con sus escritos y coberturas, han seguido sus carreras para acercar sus creaciones a los lectores.
Nuestros invitados Jorge Jiménez Deredia, Debi Nova, Toledo, Sofía Chaverri, Canina, Marcia Saborío, María Torres, Tobías Ovares, Carlos Álvarez, Ligia Torijano, Eddie Mora, Otto Apuy, Jaime Gamboa, Elías Alvarado, Antonella Sudasassi, Leda Astorga y Arabella Salaverry reflejan a la perfección la variedad de cobertura cultural que, a lo largo de 80 años, La Nación ha realizado.
Un archivo de vidas y carreras
Para algunos artistas, el vínculo con La Nación comenzó cuando apenas daban sus primeros pasos. Para otros, el diario ha sido una compañera durante décadas, un lugar al que vuelven para recordar cómo eran, qué hacían y cuánto han cambiado a través del tiempo.
El escultor Jorge Jiménez Deredia contó que lleva cinco décadas de relación con el periódico. Su historia con La Nación comenzó antes de que se marchara a Italia, en 1976, para desarrollar una carrera que lo llevaría a exponer sus obras en el mundo.
Antes de partir, expuso sus esculturas en los jardines del Teatro Nacional. La Nación, recordó, cubrió aquella muestra y desde entonces ha seguido su trayectoria con entrevistas, reportajes y varias portadas.
Para Jiménez Deredia, las publicaciones han sido decisivas para acercar su obra a Costa Rica. El artista ha desarrollado buena parte de su carrera fuera del país, pero las noticias han permitido que los costarricenses conozcan sus proyectos, sus exposiciones y las ideas que sustentan su trabajo.
“Costa Rica ha conocido mi labor artística, que podría ser un poco desconocida porque es muy lejana... el periódico nos ha acercado al país y a mi persona”, explica el escultor, agregando que el medio ha sido una vitrina para su pensamiento y un puente entre ideas complejas y los lectores.

La actriz Sofía Chaverri también conserva recuerdos de sus apariciones en el diario. La primera vez que encontró una publicación sobre su trabajo fue en 2008, cuando apenas comenzaba su carrera. Se trataba de un pequeño espacio dedicado a la cartelera teatral, con una fotografía suya que todavía conserva.
Años después, otras coberturas documentaron su crecimiento profesional. La intérprete reflexionó sobre “lo efímero” que puede ser el teatro, pero que el trabajo se vuelve memorable gracias a coberturas como la de La Nación.
Su historia se entrelaza con la de su colega Marcia Saborío, quien tiene un archivo personal de recortes periodísticos. En una caja conserva publicaciones de este diario que recorren sus 45 años de trayectoria, incluso también de su vida familiar.
La cantautora Debi Nova también recuerda una de sus primeras experiencias con el diario: una crítica musical publicada después de una presentación en el Jazz Café, cuando todavía daba sus primeros pasos en la música. Desde entonces, la cobertura de La Nación ha estado presente en diferentes etapas de su recorrido artístico.
Para la también cantante Canina, el vínculo con el periódico está conectado con sus primeros años, y con el respaldo que ha encontrado para contar su historia y compartir su trabajo con nuevas audiencias.

La cultura como parte de la historia nacional
El valor de esta relación no se limita a la memoria individual; es una muestra de cómo el periodismo cultural puede documentar los cambios de una sociedad, registrar sus inquietudes y dar espacio a expresiones artísticas que merecen ser conocidas por públicos más amplios.
Más allá de anunciar una exposición o reseñar un concierto, el trabajo va en profundizar en la creatividad para que los lectores y el público de las obras comprendan las ideas que hay detrás, que se acerquen a las expresiones culturales.
“La cultura es reelaborar las cosas y darlas digeridas, recreadas, y ese es el trabajo que han hecho muchos de ustedes (...) el periódico te lleva a meditar, a profundizar y a reflexionar”, afirma Jiménez Deredia sobre el trabajo de los comunicadores de este medio.
Para el artista multimedia Otto Apuy, la cobertura cultural también tiene un valor histórico: permite reconstruir exposiciones, recuperar información sobre obras y acercar el arte a personas que no siempre tienen la posibilidad de visitar galerías o espacios culturales. “La Nación es parte de la memoria de este país”, resume.

La libertad de prensa y expresión constituye otra de las preocupaciones que atraviesan las conversaciones. Deredia considera que la posibilidad de expresar ideas distintas es esencial para la democracia y para el desarrollo de una sociedad.
“Un país no se conoce por la mayoría que tiene en el poder, sino por la diversidad de voces que tiene. Un periódico como el de ustedes siempre ha sido como un faro de libertad, donde cada uno de nosotros hemos podido expresar nuestras posiciones sin miedo de nada”, afirma el escultor.
El músico Eddie Mora se suma a esa premisa, poniendo énfasis en el tema de la libertad de prensa y expresión. “La Nación, como medio de información, pertenece a ese caleidoscopio que tenemos en Costa Rica de informarnos por diferentes fuentes”.
“Pueden pasar los transeúntes que quieran por la calle, pero ese tema quiero que mi nieta lo pueda heredar de nosotros: eso tan maravilloso que es la posibilidad de expresarnos libremente y sin temor”, agregó.
En esa misma línea se expresa el presentador y locutor Carlos Álvarez, no solo en su posición de figura pública, sino de comunicador e historiador: “Un país que acalla, que reprime, que censura, que filtra a la prensa, es un país destinado a derrumbarse de la manera más estrepitosa”.

Las voces reunidas para esta serie comparten una convicción: la cultura forma parte esencial de la vida de un país, y contarla es también una manera de reconocer a quienes la mantienen viva. Las páginas de un periódico pueden dar testimonio de una presentación, una exposición o un estreno, pero, con el paso del tiempo, esas publicaciones también se convierten en documentos de una época y de las personas que la hicieron posible.
En esa coyuntura, que un periódico siga teniendo voz en la democracia y la cultura, es fundamental para el desarrollo del país y así lo considera Tía Florita: “La Nación ha acompañado a Costa Rica durante generaciones y ha dejado un registro de muchísimos acontecimientos y de muchas personas que hemos formado parte, cada una desde nuestro campo, de la historia costarricense.
”A todos los que han formado y forman parte de La Nación, les deseo que continúen realizando su trabajo con responsabilidad y con mucho cariño por Costa Rica”, finalizó la querida chef.
