WASHINGTON (AFP) Un niño estadounidense de 12 años, en estado de muerte cerebral tras sufrir un tumor en el cerebro, está en el centro de una trágica batalla jurídica entre su familia judía ortodoxa, que considera que aún vive, y el hospital que quiere desconectarlo.
El hospital de niños de Washington, Children National Medical Center, declaró el martes el fallecimiento de Motl Brody, tercer hijo de siete hermanos en una familia judía ortodoxa de Nueva York, y quiere suspender el mantenimiento artificial de su vida, indicó a la AFP el abogado del hospital Kenneth Rosenau.
Pero la familia Brody, en nombre de su práctica religiosa, rechaza considerar el cese de la actividad cerebral como una muerte y se opone a detener los aparatos y tratamientos que lo mantienen con vida, indicó a la AFP el abogado de la familia, Jeffrey Zuckerman.
"El problema jurídico es el siguiente: los padres son profundamente religiosos y según su fe una persona murió cuando su corazón y pulmones dejan de funcionar y si esta persona no está muerta debe recibir un tratamiento médico", explicó Zuckerman.
La familia vive según las prescripciones religiosas judías "halajá" que "definen la muerte como un cese irreversible de las funciones circulatorias y respiratorias", según los argumentos jurídicos presentados ante la justicia por los padres.
El propio hospital acudió a la justicia para pedir que le ordene desconectar al niño de los aparatos que mantienen su respiración y cesar de administrarle los tratamientos que estimulan los latidos de su corazón. La audiencia será el lunes ante un tribunal local de la capital.
El hecho de que un hospital inicie un proceso para que se le autorice desconectar a alguien "no tiene precedentes", según el abogado de la familia.
"No hemos encontrado otro caso (...) en Estados Unidos. Lo primero que deben hacer los médicos es no hacer el mal y en este caso proponen literalmente desconectar a un enfermo y suspender el tratamiento médico", añadió.
El niño enfermó hace seis meses y fue operado de un tumor canceroso en el cerebro, pero su estado empeoró. Según tíos consultados por el Washington Post, el pequeño, muy religioso, quería ser rabino y escribía poemas en hebreo.
Para resolver el dilema, el hospital de Washington propuso la semana pasada a la familia transferir al niño al Estado de Nueva York, donde una persona es considerada fallecida cuando su corazón deja de latir y no si su cerebro deja de funcionar.
"Pero, también nos dijeron que una vez en la ambulancia el niño no viviría hasta Baltimore, tal vez apenas hasta la periferia. No lo consideramos analizable", declaró el abogado de la familia.
El abogado destacó que una ley federal prohíbe la obstrucción de las prácticas religiosas. "Según esta ley, estos padres y su hijo tienen el derecho de practicar su religión, y practicar su religión es brindar un tratamiento médico a un enfermo", subrayó.
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