El Tiempo, Colombia, GDA.. 19 agosto
En los móviles se guardan más que fotos y contactos. Información financiera, ubicación, hábitos de compra y hasta datos de salud viven ahí. (Foto: Pixabay)
En los móviles se guardan más que fotos y contactos. Información financiera, ubicación, hábitos de compra y hasta datos de salud viven ahí. (Foto: Pixabay)

OK; primero, salgamos de algo que es duro, pero necesario: ¿cómo se le ocurre tener un iPhone sin contraseña? Como dice el comercial, a los ladrones, “no se los ponga tan fácil”.

Pero, bueno, ya lo hecho hecho está y ahora las fotos, videos, canciones, películas y ‘apss’, muchas ‘apps’, andan por ahí en manos de quién sabe quién. Es en este punto que debo decirle que hay buenas y malas noticias.

La mala noticia es que hay montones de cosas que le pueden hacer en un celular desbloqueado. Quien tenga el celular probablemente podrá acceder sin problema a sus fotos y videos (si hay cosas que no quiere que nadie vea espero que sepa usar un ‘folder’ oculto) y posiblemente los correos también sean zona libre. Este último dato es sensible si usted usa esa cuenta como opción para recuperar contraseñas.

La combinación del acceso a las fotos y las cuentas de correo quiere decir que quien tenga el teléfono no tendrá problema si desea enviar las imágenes al ‘mail’ de alguien más.

Es más, podrían enviar los datos haciéndose pasar por el dueño del móvil. Lo mismo aplica para redes sociales como Facebook, en las que podrían ver y alterar cuanto deseen.

Pero lo peor de todo es que alguien con acceso a un celular que no le pertenece podría usar mecanismos de verificación vía SMS para obtener acceso a todo aquello que no esté ya libre de trabas. Si la intención es maliciosa, podrían hacerse al control de las redes y otras cuentas con la opción ‘Olvidé mi contraseña’ y crear una nueva.

Pero, por otro lado, la buena noticia es que datos especialmente sensibles y potencialmente muy problemáticos como la información bancaria deberían estar protegidos por el sistema de autenticación biométrica del teléfono. Claro, para eso debía estar configurado con anterioridad.

Tampoco podrían instalar aplicaciones nuevas porque, incluso con el teléfono desbloqueado, Apple exige autenticación.

Ya, en serio, bloquee el celular

En este punto, el propósito de esta nota no es otro que recordar que en los teléfonos usted guarda más que fotos y contactos. Información financiera, ubicación, hábitos de compra y hasta datos de salud viven ahí.

Hay varias opciones para bloquear un ‘smartphone’. Dependiendo del modelo, puede optar por el código de acceso de seis dígitos, que según Apple “será muy difícil de descifrar porque hay un millón de combinaciones posibles”. También se puede utilizar Touch ID o Face ID, dos tecnologías de seguridad biométrica. Pero incluso si esto le parece poco, podría optar por configurar un código alfanumérico tan complejo como desee.

Y a pesar de todo lo dicho, incluso sin el escenario improbable del robo de un iPhone sin bloqueo, hay situaciones en las que usted podría entregarle a alguien su celular desbloqueado (para que lea un documento o vea una foto determinada). ¿Cómo estar seguro de que eso fue todo lo que hizo?

Hay una manera sencilla de saber si alguien abusó de su confianza y estuvo merodeando por donde no debía. Tan solo deslice hacia arriba desde la parte inferior de su iPhone X o posterior (o haga doble clic en el botón de inicio en un modelo anterior) y verá las 'apps' usadas recientemente. Siempre cabe la posibilidad de que el intruso haya cerrado la 'app' comprometedora pero, ¿quién lo hace?

Acceso guiado

La mejor solución es prevenir. No solo con el uso de los recursos de seguridad del aparato, sino con la figura del acceso guiado.

Este recurso lo encuentra en Ajustes, en el menú General. Al activarlo, puede crear un modo en el que el iPhone se limita a una sola ‘app’, y exige un código para reabrir el acceso a todas sus funciones.

Esto es conveniente como medio de control parental (para que su hijo solo pueda usar la 'app' de rompecabezas que usted le dio), pero también es conveniente si va a prestarle el teléfono a un colega para que lea una nota o escuche un audio. Cuando retorne a usted, el mismo código de seis dígitos le devolverá el acceso normal.

Ya lo sabe, su iPhone es una bóveda de valores y no tiene sentido cerrarla si no va a usar la combinación.