
Los mensajes efímeros en redes sociales, diseñados para desaparecer tras su visualización o después de 24 horas, generan una falsa percepción de privacidad entre los menores. Esta dinámica incrementa el riesgo de exposición no deseada y de intercambio de contenido íntimo, según alertó la plataforma de seguridad digital Qustodio.
Un informe reciente de la compañía indicó que los menores españoles lideran el tiempo de uso de redes sociales a nivel mundial, con un promedio diario de 1 hora y 17 minutos, cifra que supera la media global de 64 minutos. El estudio, titulado Perdidos en el scroll: la crianza en la era de los algoritmos, las apps y la IA, contextualizó el impacto de estas plataformas en la vida digital infantil.
En este escenario, tomó fuerza el debate internacional sobre restringir el acceso de menores a redes sociales. Países como España, Australia y Francia analizaron medidas ante posibles efectos como sobreestimulación, exceso de dopamina, atención fragmentada y alteraciones del sueño.
La advertencia cobró relevancia en la antesala del Día del Internet Seguro, que se celebrará este martes 10 de febrero. Qustodio centró su análisis en los riesgos específicos de los mensajes temporales, una función ampliamente extendida en aplicaciones populares.
Plataformas como WhatsApp permiten enviar imágenes o audios de una sola visualización. Instagram ofrece historias visibles por 24 horas y mensajes directos efímeros. Redes como Snapchat y BeReal también impulsan contenidos temporales que muestran momentos inmediatos.
Estos formatos brindan a los menores una sensación de mayor intimidad, ya que el contenido se elimina y resulta difícil de supervisar por adultos responsables. Sin embargo, esta característica no garantiza la privacidad real del material compartido.
La psicóloga experta de Qustodio, Gloria R. Ben, explicó que lo digital no resulta completamente temporal. Los mensajes pueden desaparecer de la pantalla o del chat, pero pueden ser almacenados mediante capturas, grabaciones de pantalla o fotografías tomadas con otros dispositivos.
Esta condición mantiene vigente el riesgo de que imágenes o videos circulen fuera del entorno original, con consecuencias directas para la imagen y seguridad de los menores. Además, la normalización de estos contenidos puede reducir la cautela al compartir datos personales, ubicaciones o fotografías comprometedoras.
La empresa señaló que esta confianza engañosa puede derivar en pérdida total del control sobre la propia imagen y en situaciones de exposición no deseada.
Ante este panorama, Qustodio subrayó la necesidad de fortalecer la educación digital y fomentar hábitos de autocuidado. La recomendación incluyó establecer límites claros sobre contenidos que nunca deben enviarse y promover un acompañamiento digital realista, con comunicación abierta para que los menores soliciten ayuda ante experiencias incómodas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de una agencia de noticias y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
